El Rol del Estado en la Promoción de la RSE

Carlos J. Pérez Fajardo
Carlos J. Pérez Fajardo

En la actualidad, el tema de la responsabilidad social de las empresas forma parte de la agenda de muchos de los gobiernos de países desarrollados, emergentes y en vías de desarrollo, así como en organismos mundiales como la ONU y la OIT. El tema va ganando importancia también en los organismos internacionales de crédito, como en el caso del BID, el Banco Mundial y el BCIE.

La construcción y desarrollo conceptual de la definición de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) fue ganando perfiles propios en la región. Paulatinamente, se comenzó a entender que la empresa tiene un nuevo papel dentro de la sociedad, que ya no se limita a su tradicional desempeño en el mercado. De esta manera, las empresas asumen un papel más activo y participativo en lo que atañe al desarrollo social, aspecto que le ha correspondido al Estado. En el nuevo modelo de gobernanza no sólo es el Estado quien se ocupa de la formulación y ejecución de políticas públicas, sino que también participan empresas y organizaciones de la sociedad civil. Se busca la cooperación entre el Estado, la sociedad civil, los agentes del mercado y la ciudadanía. Esta cooperación puede realizarse a nivel local, nacional o internacional, y se incluyen también en este modelo, formas de autorregulación social en las que actores privados cumplan funciones que son de interés público.

Una pregunta que muchos funcionarios del sector público y privado se hacen es la siguiente ¿Por qué el Estado debe promover el desarrollo de la RSE? Y surgen varios argumentos que sustentan la respuesta afirmativa y uno de tales es que es el Estado es un participante activo en la responsabilidad social, con independencia de las posturas ideológicas y políticas. Existe un amplio consenso en las sociedades modernas sobre la misión del Estado como “Garante del Bien Común”. Por lo tanto, en la medida que el actuar de las empresas privadas impacta sobre ese Bien Común (nivel y calidad del empleo, seguridad e higiene laboral, seguridad de los bienes y servicios, estado del medioambiente, gobernanza empresarial, mercadeo justo, etc.), el Estado está llamado a apoyar y promover las prácticas empresariales que agreguen valor para la sociedad y que reduzcan las externalidades negativas derivadas de tales actividades empresariales sobre ella. Para tratar de explicar el rol de Estado se hace el siguiente parangón: así como el cumplimiento de la ley y el capital humano es el piso sobre el cual agrega valor la RSE, de igual modo, la promoción y apoyo a la RSE es el plus que aporta el Estado por sobre sus funciones básicas (su piso) de legislar, hacer cumplir las leyes e implementar políticas sociales y económicas, operar servicios públicos estratégicos, etc.

Otro argumento, considerando los hechos, es que el Estado es un actor principal institucional que “hace cosas” que impactan sobre los ciudadanos, las organizaciones sociales, las empresas, la sociedad en su conjunto y en el medioambiente. Particularmente en varios de los países latinoamericanos, el Estado gestiona u opera empresas (esto es particularmente importante en Nicaragua), brinda servicios públicos a los ciudadanos y a las organizaciones y es el comprador de más peso en la economía del país. De esta situación se deriva que, al igual que las empresas y otras organizaciones, el Estado debe responder por las consecuencias de sus acciones y decisiones; es decir, debe plantearse cuál es su propia Responsabilidad Social. Cabe destacar que el Estado se relaciona con el mundo empresarial desde dos perspectivas: como agente económico y como parte del contexto de las empresas.

Tal como se mencionó antes, el Estado compra y vende, siendo el agente de mayor peso en cualquier economía moderna. Este peso le otorga un gran potencial para operar como promotor de la RSE a través de sus propios medios y acciones como agente económico. Además, el marco legal, las políticas y la gestión del Estado son parte del contexto y operan como impulsores o catalizadores (positivos o negativos) de la RSE a través de múltiples aspectos, como por ejemplo: las reglas y las garantías que se ofrecen para el cumplimiento de los contratos, la existencia de mecanismos para la selección de proveedores, promoción de inversiones, generación de empleo, la aplicación de exoneraciones fiscales como contrapartida a la introducción de prácticas ambientalmente responsables y proyectos empresariales de impacto social y en general, a través del clima de negocios que genera el rol del Estado.

Por otra parte Peter Drucker dice que: La RSE no es exclusiva de las empresas, sino de todas las instituciones de la Sociedad aunque el papel de la empresa en el tema es vital en su legitimación.
Acciones que podría emprender el Estado para promover la RSE. En la literatura especializada y en los foros de discusión se han sugerido diversas líneas de acción que podrían emprender los Estados para promover e implementar la RSE. Se entiende que una contribución que facilita la reflexión sobre este tema, consiste en dividir esas líneas de acción en cuatro niveles: 1) Creación o Generación de un Ambiente de Negocios propicio para la RSE; 2) Políticas Específicas para estimular la introducción de prácticas sociales responsables; 3) Articulación y Coordinación con las empresas privadas para la implementación de proyectos sociales y 4) la RSE en las empresas y organismos del

1) Quizás el mayor aporte del Estado a la RSE podría ser el tratar de consolidar un ambiente de negocios que torne atractivos los comportamientos sociales responsables. Poner reglas de juego que establezcan claramente los derechos y obligaciones de las empresas, hacer que la justicia funcione, asegurar el cumplimiento de los contratos, prevenir y castigar duramente las prácticas de corrupción, actuar en forma equilibrada en las negociaciones entre empresas y trabajadores, vigilar que se cumplan las normas ambientales, defender los derechos de los ciudadanos o consumidores, incluir en el sistema educativo la formación en valores de ciudadanía, son algunos ejemplos de acciones del Estado que favorecen la creación de ese ambiente de negocios.

En cuanto a las Políticas específicas se podría estimular el comportamiento responsable de las empresas. Las políticas son, entre otras cosas, herramientas para la consecución de fines que el Estado considera oportunas y correctas. El abanico de políticas que servirían para promover la RSE es muy amplio, ya que se pueden formular y aplicar desde diversos ámbitos del Estado. Una política es establecimiento de compras públicas responsables.
Las compras públicas responsables se definen como “un mecanismo de mercado” que emplean los estados cuando actúan como compradores (consumidores). Dichos mecanismos incluyen un conjunto de normas y procedimientos que incentivan a las empresas a cumplir determinados estándares de RSE para ser proveedores del Estado. Dado que las empresas que incorporan esos estándares suelen trasladarlos a los otros mercados en que operan, se puede generar un efecto “cascada” sobre las demás empresas que operan en estos mercados, para no perder competitividad en ellos. Las compras públicas responsables son aplicadas por muchos países de la OCDE y en Latinoamérica.

2) Otros mecanismos podrían ser el diseñar o establecer beneficios fiscales o estímulos tributarios a quienes implementen políticas de RSE, considerando el equilibro con la demanda de exoneraciones fiscales para las actividades filantrópicas. Se entiende aquí que el manejo de este tipo de políticas para promover la RSE va mucho más allá del estímulo a las acciones sociales de las empresas, para enmarcarse en un enfoque mucho más amplio y con visión estratégica. Se está sugiriendo que estas exoneraciones tributarias sean dirigidas a empresas que participen en proyectos de desarrollo social, alineadas con las políticas sociales y de desarrollo impulsadas por el Estado.

A modo de ejemplo, se podría utilizar esta herramienta para fomentar:
a) La inserción laboral de personas socialmente vulnerables (en particular los jóvenes de bajo nivel socioeconómico) y de personas con capacidades diferentes;
b) La reincorporación de adultos mayores de 50 años que están sin trabajo;
c) Establecimiento e implementación de negocios inclusivos en la cadena de valor de las empresas privadas;
d) Iniciativas empresariales de apoyo económico a proyectos de desarrollo comunitario;
e) Inversiones que reducen el impacto ambiental e inclusive aquellas orientadas a recuperar o remediar ambientes ya deteriorados.

3) Articulación con las empresas privadas para aplicar políticas sociales. Tal como ha señalado la escuela de pensamiento que promueve el modelo de Negocios Inclusivos, las empresas privadas tienen mucho para aportar a la lucha contra la pobreza y la creación de mejores condiciones de vida en el país y Centroamérica: Capital Humano, know how, redes comerciales, infraestructura, tecnología, etc. La búsqueda de socios en el sector privado (alianzas público-privadas), para la implementación de proyectos sociales, serviría para mejorar la eficacia de esos proyectos. Pero también tendría un impacto positivo sobre el desarrollo de la RSE, ya que las empresas que participen en los mismos recibirían retornos positivos en su reputación empresarial (derivada de la promoción y difusión de los programas), en sus relaciones laborales (por ejemplo, si incluyen programas de voluntario) o en muchos otros aspectos sobre los cuales la RSE genera beneficios a las empresas.

4) La RSE en las empresas y organismos del Estado no puede ser una opción. Por su misión de servir a la sociedad (que es su cliente y accionista al mismo tiempo), el sector público TIENE QUE SER SOCIALMENTE RESPONSABLE. Pero además de ese imperativo ético, la incorporación de la RSSP (Responsabilidad Social del Sector Publico) seguramente se constituirá un impulsor de la Responsabilidad Social (RS) en el sector privado, por el importante peso del sector público o el Estado en la economía de la mayoría de los países latinoamericanos y por su participación en prácticamente todas las cadenas de valor.

__________________________

Escrito por Carlos J. Pérez Fajardo

Antiguo Alumno de ISEAD

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s