La fuerza del pensamiento positivo… en el trabajo

yeraEn los últimos años, está ganando fuerza el planteamiento de que para los individuos y sus relaciones, tanto en el ámbito personal como en el profesional, las emociones juegan un cometido primordial. Nuestra vida está repleta de acontecimientos que la conforman y, sorprendentemente, desconocemos hasta qué punto nos condicionan. No nos damos cuenta que no son esos acontecimientos los que deciden nuestra vida, sino lo que pensamos y cómo actuamos sobre los mismos. El pensamiento condiciona nuestra acción. Existe una teoría llamada del 90%, que dice, que podemos controlar el 90% de lo que nos ocurre y que el 10% serían esas circunstancias que surgen por sí mismas y no podemos reprimir.

Imaginemos cualquier escena cotidiana: se ve envuelto en un enorme atasco cuando va camino del trabajo. Un conductor despistado hace un brusco viraje delante de su coche y la bebida isotónica que se acaba de abrir le mancha el traje. Además, llega tarde y de un humor terrible. A partir de ahora, el día simplemente va cuesta abajo y no consigue rendir lo suficiente en el trabajo, pues está demostrado que, cuando surgen dificultades, los ánimos se alteran con facilidad y las personas nunca dan lo mejor de sí sino que en cuanto puedan buscarán sabotear y menospreciar los acuerdos tácitos alcanzados.

Pero, ¿de verdad influye tanto el estado de ánimo sobre el resto del día y sobre su rendimiento en el trabajo?
La respuesta es sí, ya que el estado de ánimo se considera un agente determinante dentro de cualquier relación humana, ya sea profesional o personal. Si admitimos que somos directores del 90% de los acontecimientos que ocurren en nuestra vida entonces estamos aceptando que las emociones se cultivan, se entrenan, se desarrollan. Aceptamos esta premisa porque nos estamos dando cuenta de que se trata de hábitos y que éstos marcan nuestra vida generando actitudes. En consecuencia, empieza a ser urgente mantener una relación armoniosa entre la lógica y la emoción.

Aproximadamente el 80% de los resultados de un directivo dependen de su capacidad para gestionarse a sí mismo y gestionar de forma eficaz las relaciones que mantiene con su entorno, por lo que la vigilancia y gerencia de estas corrientes emocionales es un reto para estos profesionales. Es, por tanto, estratégico para la dirección convertir la divergencia entre los intereses individuales y organizacionales en convergencia, lo que supone trabajar en el control emocional, para conseguir así avanzar todos en la misma dirección.

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Escrito por Trinidad Yera

Profesora de Comportamiento Humano en la organización de ISEAD

Una respuesta a “La fuerza del pensamiento positivo… en el trabajo

  1. Jose Dario Dueñas 20/06/2011 / 14:40

    Totalmente de acuerdo muchas veces nos ocurre cosas o situaciones no planeadas (negativamente)y donde nuestro pensamientos al instante nos bloquean toda nuestra organizacion o forma de realizar para ese día . Y lamentablemente por una pequeña accion descuidamos todo lo demas. Es importante tratar de bloquear esos pensamientos negativos aunque es dificil hacerlo porque no somos robots tenemos que intentarlo.
    Saludos cordiales,

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