Liderazgo Inteligente

Puede que el planteamiento de ese objetivo en si mismo no sea percibido como diferencial a otras propuestas, sin embargo quizá la percepción cambie cuando ese objetivo inmediato se enmarca en la creación de un nuevo liderazgo que responda a los grandes retos del contexto actual de creación de riqueza con responsabilidad social: la riqueza debe ser creada respondiendo a las necesidades inmediatas de rentabilidad de la empresa, pero en equilibrio con la paz y progreso de las personas que participan en su desarrollo.

Frente al estéril debate sobre prácticas o criterios de actuación en coherencia con principios propios del capitalismo utilitarista o de un colectivismo populista, más o menos diluidos, el reto es el de construir un nuevo Liderazgo donde la persona, sea el centro, origen y foco de toda la actuación directiva y empresarial. De manera que la acción de Liderazgo se ejerce con Autoridad para mantener a la organización enfocada en una estrategia y coherente en todos sus términos.

La propia inteligencia económica aprendida en los últimos treinta años en relación con las organizaciones empresariales muestra que no tiene porqué haber contradicción entre el resultado económico, y el desarrollo y crecimiento de las personas, o lo que es lo mismo, entre la construcción de la riqueza y la responsabilidad social. Disponemos de un gran número de experiencias empresariales que podríamos denominar de alto rendimiento por su ventaja y crecimiento, en las que se infiere que la estrategia de la empresa y su resultado económico se han construido por esa práctica de Liderazgo, centrado en el crecimiento y desarrollo de la personas extendiéndose a toda la organización y conformando su cultura.

Precisamente lo diferencial, la fuente de la ventaja competitiva de dichas empresas, radica en su Cultura. Todos los sistemas, procedimientos y herramientas de gestión utilizados están dotados de una identidad diferencial por el estilo y los valores del Liderazgo personalista en el que se enmarcan.

Desde la perspectiva del proyecto educativo de una Business School, el reto que se nos plantea es cómo contribuir a través de nuestros programas a la formación y desarrollo de este nuevo Liderazgo. Estamos convencidos de que es exigible que los programas no se centren en explicar los distintos sistemas y herramientas de gestión, sino que por encima de ello, los contenidos, la metodología y los profesores creen y faciliten un entorno de experiencias donde los propios partícipes sean los actores del proceso y experimenten por si mismos su propio descubrimiento de esa realidad, hasta sentirse verdaderamente orgullosos de sus propios logros. De manera que vayan aprendiendo a integrar los retos y roles de ese Liderazgo en el contexto de todos los problemas prácticos de la gestión.

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Escrito por Javier Rivera Latas

Presidente del Consejo Rector de ISEAD

Publicado en NA Magazine

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