La necesidad del Plan B

El hecho es la actual situación que vive la economía mundial y muchas de nuestras empresas; sus consecuencias y su resolución límite son producto de no disponer en el momento de la crisis de un Plan B, o un plan alternativo que pueda reorientar y corregir las fallas que se estén produciendo.

Un Plan B siempre debe estar en la mente del directivo, no como una solución límite sino como otra alternativa capaz de solucionar y enfocar nuevamente el problema, por que, aunque no se lo reconozcamos a nuestros colaboradores, cuando algo es susceptible de ir mal, seguro que irá peor.

No creo que pensar que cuando una cosa puede ir mal, seguro que irá peor, sea un pensamiento del que los directivos y personas de empresa debamos huir.

Otra cosa es que lo divulguemos y hagamos copartícipes a aquellos que deben creer en su trabajo de forma positiva, sin reparar en las adversidades, pero repito: ¡no nos engañemos!

Nuestra acción directiva y de gestión necesita muchas dosis de realismo y de humildad ante el posible error o fracaso. El directivo debe estar preparado para lo peor, y si no es para lo peor, sí debemos tener presente que las cosas no siempre nos tiene que salir a la primera; por eso es tan importante tener siempre un Plan B, o una alternativa.

Precisamente en estos tiempos que vivimos, asistimos todos los días a acontecimientos que requieren o han requerido de la aplicación de un Plan B, y que sin embargo por no haberse aplicado o haber dejado pasar el tiempo, las consecuencias y los descalabros son mayores.

En primer lugar digamos que un Plan B no solo debe ser una corrección, tampoco puede ser una medida improvisada, un cambio o un planteamiento que surge como respuesta a un estímulo negativo o inesperado.

Una empresa no debe, por ejemplo, parar sus máquinas al comprobar que sus stocks se llenan y su producto no rota, o no debería bajar el precio de sus productos tan solo por comprobar que su competencia ya lo está haciendo, a lo mejor está última simplemente lo hizo porque bajo la calidad de sus productos y antes que el mercado le posicionará prefirió hacerlo ella misma, o tantos otros ejemplos que podríamos poner, que ello nos lleva a nuestra tesis: la decisiones apresuradas, que no han tenido un mínimo análisis o que son solo fruto de la conveniencia del momento suelen ser malas soluciones, que casi nunca deparan el resultado que estamos buscando.

Por otra parte, tener en el cajón, en el portafolio, o simplemente en el pen-drive o en nuestra cabeza un Plan B no es ningún atentado hacia el buen gobierno de una empresa o la excelencia que representemos y que buscamos, más bien al contrario.

Tengamos en cuenta que las cosas no tienen porque salir a la primera, puede que nuestra idea o plan requiera de muchos más planteamientos. Serán muchos los empresarios pequeños o grandes, directivos y gestores los que cada día nos tenemos que enfrentar con cosas que no del todo han salido como teníamos pensado, es ahí, en esta idea donde en nuestra mente surge el árbol de decisiones o el esquema del flujo informático que tantas veces hemos dibujado.

Ese es el punto en el cual nuestra capacidad directiva nos debe permitir plantear otra alternativa, otro plan: si los almacenes y los stocks están llenos, a lo mejor es el momento de buscar otros mercados, si nuestra competencia baja los precios, a lo mejor es el momento de quedarnos con los clientes que buscaban calidad más que precio, etc.

No veamos estos contratiempos como amenazas, veámoslo siempre como una oportunidad para cambiar de rumbo, y todo ello llevándolo a cabo sin que nadie lo note, de una forma natural y sin dramatismo, porque el Plan B solo, de momento, tiene que estar en la cabeza de quien lo tienen que implantar: solo él tiene que ser quien lo ponga en marcha, haciendo creer a los demás que simplemente fue la consecuencia del devenir de cualquier acontecimiento empresarial para lo cual sí se estaba preparado.

La mejor impresión es aquella que hace pensar a quienes nos rodean que todo está bajo control. Este control es lo que genera confianza plena en lo que estamos haciendo y no nos aparta de nuestra misión.

La necesidad del Plan B en la resolución del conflicto de los controladores o en la crisis de la deuda española o la de otros países de Latinoamércia son ejemplos claros de la idoneidad de tener un Plan B (o un AS en la manga, dicho coloquialmente hablando) y es la ausencia de este Plan lo que se pone de manifiesto cuando percibimos: improvisación, descoordinación, decisiones dramáticas y malogradas, contradicciones, cambios de rumbos permanentes y justificaciones innecesarios. Es entonces cuando perdemos del todo la confianza en quienes gobiernan, dirigen y toman decisiones.

Por otra parte, quienes lo utilizan o utilizamos, no decimos que lo tenemos, ni que tan siquiera contamos que lo tenemos que elaborar, sino simplemente se va urdiendo y maquinando para que cuando estalle la crisis, la salida pueda ser natural y silenciosa; sin urgencias ni alarmas.

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Escrito por José Luis Matarranz, Profesor de ISEAD Business School

Publicado en americaeconomia.com

http://mba.americaeconomia.com/articulos/columnas/la-necesidad-del-plan-b

9 respuestas a “La necesidad del Plan B

  1. J. ISIDRO LOPEZ FLORES 16/02/2012 / 17:06

    En las negociaciones de cobro, la falta del plan B debilita el liderazgo del nogociador.
    La Crisìs financiera global ha cambiado la dinàmica de manejar los conflictos, hoy màs que nunca el èxito de nuestros planes de trabajo deben de llevar consigo el aliciente de una segunda alternativa que nos permita salir con algo entre manos, fortalece la visiòn de empresa ,nos aleja de la improvisaciòn.
    Saludos
    J.Isidro Lopez Flores

    • Redacción ISEAD 16/02/2012 / 17:34

      Muchas gracias J. Isidro por tu visión sobre el artículo. Como bien dices, este plan B nos ayuda a no improvisar si las cosas no siguen por el camino que teníamos marcado.

    • Luz Elena Marín 28/02/2012 / 23:34

      Hola Jose Luis soy exalumna tuya y como siempre me ha encantado tu artículo, claro que se hace necesario tener un plan B para las diferentes situaciones, sin embargo, considero que este plan debe ser fruto del concenso de los directivos y no de uno solo, pues cuando se crea un plan como tu lo mencionas no debe ser algo fortuito o una decisión de las circunstacias, por ello si en este analisis la intervención de otros dierectivos permite tener un mejor foco.

      Con cariño

      Luz Elena Marín MBA Dirección y Admon de Empresas 2010.

  2. Norelys 16/02/2012 / 17:29

    La planificación en cualquier empresa es la mejor manera de orientar el crecimiento de la misma; sin embargo la gestión de la Crisis debería ser hoy mismo un tópico importante a tener presente, sobre todo cuando permite a sus Directivos contar con estrategias para su manejo, desde el contar con indicadores que permitan monitorizar situaciones externas del Entorno así como el desempeño propio. El desempeño interno se conoce por las cifras de ventas alcanzadas versus forecast/ stock/rotación de productos, dinero sin retornar ó días calle, etc…sin embargo el curso de las situaciones externas no se puede predecir. El modelo de Análisis de Contingencias (AMCEC) se basa en cuatro aspectos a considerar para ello: definir el origen de la contingencia externa (ejem Legislativa; Mercado) que puede tener impacto; definir las probabilidades de que ocurra, valorar el efecto de que aquello ocurriera y tener la capacidad de detectar su impacto con fiabilidad y tiempo suficiente para poder actuar en tiempo. Este es el resumen de una conferencia de un grupo de Consultores que brindaba de forma gratuita a los empresarios de una zona industrial cercana a donde yo resido (Parc Tecnological del Vallès); penosamente acudimos solo 4 personas, y yo fuí en Plan Académico. Sin embargo, pienso que este tipo de iniciativas deberían mantenerse y hasta “obligarse” sobre todo en el caso en el que haya subvenciones, préstamos ó ayudas externas por parte del Estado.

    • Redacción ISEAD 16/02/2012 / 18:43

      Muchas gracias por tu aportación y incluirle la parte “práctica” o real del caso. Un abrazo.

  3. antonio 17/02/2012 / 08:47

    Que razon lleva el articulo. ¿Podria sugerir que se hablara en este blog en algun momento sobre los arboles de decisiones, y cierta bibliografia?

    Gracias

    • Redacción ISEAD 17/02/2012 / 10:11

      Muchas gracias Antonio por sugerirnos un tema nuevo para hablar en el blog. Lo tendremos en cuenta para trabajar en ello. Un saludo.

  4. Edisson Restrepo Guzmán 23/02/2012 / 17:39

    Excelente reflexión Dr. José Luis, comparto plenamente la posición de establecer “posibles escenarios” de sucesos en la planeación y ejecución de nuestro actuar empresarial y de vida, frente a la posibilidad latente de una falencia. Este apunte certero se ajusta perfectamente en la previsión y la prudencia en la planeación, toda vez que siempre estarán a la orden del dia de la productividad y la competitividad y mas aún en el exigente y cambiante mercado global. Un abrazo , Saludos, Edisson Restrepo Guzmán.

  5. Jose Paz 17/07/2013 / 16:34

    Muy buen artículo. Existe algún modelo que permita definir en que situaciones necesito un plan B e inclusive un Plan C?. Esto desde un marco general de planificación, pues creo que en otras situaciones, dependiendo del contexto tal vez no sea necesario invertir tiempo en ese Plan B. Por ejemplo en negociaciones críticas consiero que siempre se debe contar con alternativas que permitan el ganar-ganar, pero esas son alternativas y tal vez no exactamente planes…Cuando hablamos de planes estratégicos y de planificación en donde las inversiones usualmente son mayores y requieren de más tiempo para desarrollarse, si creo que es necesario valorar las situaciones de mayor riesgo y proponer planes B…

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