La voz rural: la importancia de las palabras

Los cambios producidos en la sociedad española y en la propia estructura del Estado a lo largo de estas tres décadas en democracia están imponiendo un ritmo de transformación continua que apremia a los municipios y entes locales a afrontar nuevos retos. La Federación Española de Municipios y Provincias como máximo representante de las Entidades Locales no puede quedarse atrás y debe abanderar, entre otros cometidos, la adaptación al actual contexto histórico, a las demandas de nuestros asociados, la sociedad que personifican y los ciudadanos en general.

Precisamente para responder con prontitud a esta solicitud la FEMP cuenta en este mandato con 25 Comisiones de Trabajo que serán las encargadas, entre otras tareas, de desarrollar las resoluciones aprobadas en la X Asamblea y de impulsar la actividad de la Federación en cada uno de los ámbitos sectoriales que representan.
Un total de 647 cargos electos locales, entre ellos Alcaldes y Concejales de Ayuntamientos, además de Presidentes, Vicepresidentes y otros representantes de Diputaciones, Cabildos y Consejos Insulares participarán en las tareas que tienen encomendadas cada uno de estos grupos de trabajo y que van desde aportaciones normativas a manuales de Buenas Prácticas o Formación específica en aquellas áreas municipales que constituyen las diferentes políticas locales. Nuestra actividad se abre en abanico para poder abarcar todas las responsabilidades que nos solicitan o que desde dentro de la FEMP, detectamos como necesarias en los momentos actuales.

Hoy quiero detenerme en una noticia que me ha llamado poderosamente la atención y que refleja, en su singularidad, la utilidad que la FEMP tiene que prestar a la sociedad en general.
La Real Academia Española eliminará en la vigésimo tercera edición del Diccionario de la Lengua (prevista para otoño de 2014) los términos ‘tosco’ e ‘inculto’ en la voz ‘rural’. Esta decisión se ha dado a conocer después de la solicitud formal llevada a cabo el pasado mes de abril por la Red Española de Desarrollo Rural a la que se sumó y secundó la FEMP.
La RAE ha asegurado que el término aparecerá modificado en la 23ª edición del diccionario en papel, prevista para otoño de 2014, y en el 5º volcado web, que se llevará a cabo este año.

En los últimos años el medio rural ha experimentado un profundo proceso de transformación con el objetivo de impulsar la modernización imprescindible para iniciar el siglo XXI siendo protagonista de su futuro.
E iniciar esta andadura exige nombrar los términos ajustados a los conceptos que contienen. Rural no debe ser sinónimo peyorativo, pues cuando nos referimos a los entornos rurales simplemente debemos indicar un área territorial diferenciada del término urbano, y nunca opuesta.

Y la nominación del vocabulario es importante.

La palabra es el instrumento fundamental del pensamiento y que impulsa la acción. Resulta prodigioso el efecto que producen las palabras cuando dialogamos. El léxico encierra un poder asombroso que no alcanzamos a sospechar pero que cada día se evidencia más y que se afana en nuestra mente trabajando en el cerebro infatigablemente enviándole información.
Lo primero que hacemos ante la realidad es nombrarla buscando dar forma a nuestras ideas a través de las palabras. Generalmente no somos conscientes de lo que transmitimos. No es solamente que usemos determinadas expresiones, la entonación y modulación con que las digamos influye muchísimo y cambia el sentido que les queramos dar. El significado emocional del lenguaje es importantísimo y ejerce influencia sobre los demás.

Las palabras dejan huella e influyen positiva o negativamente en nuestro acontecer diario. Tienen fuerza y con ellas podemos destruir lo que hemos tardado tanto tiempo en construir. Y al contrario. Hay voces que distorsionan la realidad y que modifican el sentir general. No es tosco e inculto quien se relaciona en el medio rural. Es un estereotipo que probablemente califica a quien así lo considera. Hoy en día el entorno rural impacta en el medio urbano favoreciendo sinergias que garantizan un desarrollo equilibrado, sostenible y biodiverso.

Desde nuestros diferentes compromisos debemos tratar de construir al hablar y no destruir. Por eso, me parece entrañable esta contribución que se hace al lenguaje y por ende a la cultura social. Simboliza el espíritu de aportación que tenemos en la FEMP para con todos los que están interesados en trabajar en el progreso de los municipios y que envuelve, desde lo urbano a lo rural, los intereses de las Entidades locales en un fiel reflejo de los mas de 8.000 municipios que constituyen España y para los que trabajamos diariamente y desde ópticas muy distintas desde la FEMP.

Mi enhorabuena a todos los que han contribuido con su tiempo y su esfuerzo a esta modificación terminológica que positiviza esta nueva realidad.

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Escrito por Trinidad Yera Cuesta

Profesora de ISEAD Business School

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