Componentes de la actitud

Literalmente tomamos la palabra actitud como un acróstico y la descomponemos letra a letra:

Acción

Nos interesa analizar sobre todo el impulso a la acción (motivación) que es determinante en los resultados de la actitud

Lo que nos permite ser consecuentes es siempre mantener vivos los motivos, las razones por las que hacemos las cosas. Hay 3 tipos de motivos:

Externos o materiales: salario, prestaciones, sitio de trabajo, etc. doy me dan, y nada más. Lo hago por lo que me dan y con eso me defiendo. Tengo que vender carros y lo que me interesa es sacar la comisión de la venta y para eso lograr vender como sea.

Interiores o creadores de satisfacción (no de sólo rendimiento: son dos coordenadas diferentes que dan lugar a 4 tipos de trabajadores: el que rinde y no está satisfecho, el que está satisfecho y no rinde; el que no rinde y no está satisfecho y el que está satisfecho y rinde): vendo los carros pero cada venta es un desafío para mis conocimientos, para mi experiencia. No prescindo de mi interés en la comisión pero tengo un motivo nuevo, más profundo que me lleva a vender mejor. El cliente me da la oportunidad de que la venta sea para mi ocasión de crecer y de prestar un servicio a otro.

Trascendentes: Vendo los carros pero al vender estoy prestando un servicio a una persona distinta de mí y lo hago porque servir es bueno, y si lo hago con cariño, lo hago porque creo empresa, porque contribuyo a la economía del país, todo eso hace que mi satisfacción sea más profunda. En último término lo hago por amor.

Este tipo de motivación es trascedente que significa que al prestar ese servicio mejoro a otro y a la vez me mejoro más todavía a mí mismo: son motivos ligados al servir, a buscar un bien común, a la solidaridad, a la amistad, etc. trascender significa ir más allá de uno mismo, “cruzar al otro lado subiendo”. Los otros se convierten en un poderoso motivo para mejorar nuestra actitud

Compromiso

Cumplir con empeño lo prometido procurando ir más allá de lo pactado

Compromiso= “con promesa”

Es lo que se hace porque media una promesa y es llevar a cabo lo prometido, no quedarse en las palabras.

Una persona comprometida hace del cumplimiento de lo prometido una mision: es lo suyo

No basta con prometer: hay que hacerlo realidad, necesita trabajo, vida vivida, experiencia, deseo de cambiar (innovación).

Si las promesas se quedan en el aire, si no toman el camino de la vida, se pueden convertir en una traición a la vida

La promesa sin la acción no vale nada

Un “te querré siempre” sin “el te quiero ahora y así cada día”, quedaría sin sentido

El compromiso no es el comienzo, es resultado de lo que se hace para cumplir lo prometido: nadie es comprometido de antemano, ni con su mujer ni con su empresa: es fruto de hacer lo que les prometió a ellos que haría.

El compromiso no está en el contrato, que es una simple garantía de que tendríamos que cumplir lo que allí dice, pero que podemos no cumplirlo.

El compromiso está estrechamente ligado al trabajo y a la innovación como sus dos palancas de acción principales:

Trabajo

Dedicación estable a la acción productiva que trae resultados o beneficios

Exige dedicación, entrega a la tarea y constancia. Para que el trabajo lleve al compromiso debe ser un trabajo que hacemos nuestro, que nos hace crecer, que nos mejora con lo que hacemos: y eso ocurre cuando no nos limitamos a hacer (mecánicamente, sin involucrarnos en ello), cuando no caemos en el hacer por hacer (activismo)

Trabajar solo haciendo es como “coser con una aguja sin hilo”. Hay que interiorizar lo que hacemos convirtiéndolo en obrar consciente

El obrar hace que el trabajo sea “nuestro” de verdad, lo controlamos y es para nosotros, no al revés. Podríamos quedarnos tranquilos al llegar a la acción, como si fuera la estación final del camino, y resulta que no. Sii me quedo en la acción, esta puede ser única, aislada, por un momento o por un tiempo corto. Hay que echar raíces en la conducta, hay que hacer las cosas habitualmente sin necesidad de que nos lo repitan o nos lo repitamos a nosotros mismos.

Lo definitivo es llegar al hábito, a la manera estable de hacer las cosas establemente y de modo inconsciente, o sea, que no tengo que estar pensando en ello, que me sale espontáneamente como a un músico que toca sin partitura porque ya se la sabe de memoria

Innovación

“Hacer por hacer” cierra las puertas también al cambio, a la innovación como nueva manera de hacer las cosas, de verlas, de generar alternativas ante los modos rutinarios de hacer. La innovación (“meterse dentro de lo nuevo”) es la acción que cambia y renueva lo que hacemos.

Hay que seguir unos pasos: primero la intención de cambiar, luego la deliberación el conocimiento de lo que podemos hacer (me ilustro sobre las varias posibilidades), luego la elección (escojo entre varias posibilidades), luego la decisión (lo que quiero hacer) y luego la acción (ejecuto realmente lo decidido).

No hay trabajo ni innovación, si no llego a ese punto: la acción como obrar que pone a prueba de que el compromiso es real y si quiero cambiar de verdad, ese trabajo necesita innovar, salir de la rutina, de la mediocridad.

La innovación es parte de la creatividad que lleva a encontrar nuevos caminos, a soltar la imaginación en búsqueda de soluciones distintas, a poyarse en la información para hallar pistas. Solo con este elemento nuestra actitud es diferente, logrará impulsar el trabajo hacia los resultados y hacia un compromiso consistente. Innovar no es cambiar por cambiar. Es cambiar para mejorar lo que hacemos, el modo de hacerlo, evitar la rutina que ve pasar al lado el avance de los otros.

Tenacidad

Nos hace persistir, perseverar en la adquisición de hábitos de conducta que nos permiten realmente ser personas comprometidas. Y para ser tenaces (insistentes, tercos, pacientes, incesantes, constantes) hace falta que el querer este centrado que el querer pase de la decisión al propósito

La decisión (querer en presente: hoy y ahora) y el propósito (querer en futuro: voy a hacer eso no sólo hoy ahora sino siempre, con carácter de permanencia). Cuando se cumplen los propósitos que se hacen a lo largo del tiempo, entonces surge la fidelidad y se puede decir que una persona es comprometida

Unidad: nos hace descubrir que no somos solos, ni nos salvamos o perdemos solos: para ser comprometidos no basta prometer, ni querer, ni hacer propósitos ni hacer por nuestra cuenta y nada más. Hace falta contar con los demás, unirse a ellos, para sacar adelante nuestro proyecto. Sumar la fuerza de los otros a nuestro trabajo, a nuestra innovación, compartir para recorrer el camino. La unión no es estar juntos, es unidad de objetivos, unidad de propósitos, unidad de pensamiento, unidad de corazones. Cuando todo esto, se da entonces surge la fuerza común que llega más lejos que el esfuerzo de uno solo.

Dignidad:

Es parte de la actitud no es otra cosa que respetarse a sí mismo y a los demás, ser honesto consigo mismo y con los demás: decirse la verdad a sí mismo, ser consecuente con lo que nos propusimos y cumplir lo pactado, es como el sello de la actitud, lo que cierra el proceso.
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Publicado en degerencia.com
http://www.degerencia.com/articulo/componentes-de-la-actitud

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