Las páginas de la mañana: Cómo ejercitar la creatividad que llevamos dentro

perdiguero_12082013Cuando observamos una realización creativa, casi no es necesario que alguien nos advierta de ello, si no se trata de algún hecho científico o problema matemático, por ejemplo, que solo los expertos comprenden.
Se presenta majestuosa, impactante, en todo su esplendor, aunque se trate de algo cotidiano o lo que llamamos “creatividad a saltos pequeños”… como un anuncio publicitario, si habláramos de mi entorno profesional.
En los encuentros sobre Pensamiento Creativo e Innovación que desarrollamos en Isead Business School, en las Semanas Presenciales de Tunja (Colombia) y Madrid, utilizo una analogía, “la bellota, la encina y el cerdo”, para explicar a qué se parece la creatividad y cómo se ejercita.
Estamos hablando de evidencias, les digo. La creatividad es como esta imponente encina de la foto, evidente cuando está en su esplendor… lo que ya no es tan evidente es que alguien perciba ese esplendor en una de esas dos bellotitas que en su momento fue la encina. Porque para llegar a ser ese hermosísimo Quercus ¿centenario? de la dehesa extremeña, o de la sierra de Huelva, que propicia que yo pueda dedicar ratos maravillosos a la recolección de exquisiteces gastronómicas, la “criadilla de la tierra” (Terfezia Arenaria), seta de la familia de las Tuberáceas, el gurumelo (Amanita ponderosa), que se confunde fácilmente con la oronja blanca (Amanita Verna) a pesar de sus diferencias notables, o la trufa de verano (Tuber Aestivum), muy apreciadas por los seteros como yo, primero hubo de ser bellotita y algo fundamental… Que cayera en tierra fértil, que recibiera agua y sol suficientes, y… ¿qué creen que fue también determinante?
¡Que no se la comiera ningún cerdo de esos que pastan libremente preparándose para convertirse en extraordinarios, únicos, patas negras!
Un clásico, un extraordinario producto de la gastronomía española que hay que cortar como es debido. Uno de los regalos preferidos por empleados de las empresas en Navidad (ahora todavía más), cotizado en los programas de incentivos y así. En Francia prefieren un juego de toallas para el baño, en UK un juego de luces para el jacuzzi, en Filipinas parece que adoran los exprimidores… “cada loco con su tema”.

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Esta analogía, “la bellotita, la encina y el pata negra” me ayuda a transmitirles una realidad: ser creativo es increíble, pero lo que poseemos es la bellotita. Y para ir más lejos, suelo preguntarles quién creen que es el “cerdo” que se la come habitualmente. El delirio…

Es muy frecuente que los alumnos pregunten acerca de cómo se puede “cultivar” la creatividad que todos llevamos dentro –al final quedan embelesados por esta certeza– de una forma práctica. De las diversas posibles, les remito a dos opciones: una, echar un vistazo a una de las tesis doctorales más completas que conozco sobre métodos heurísticos de incentivación de la creatividad, de mi amigo el Dr. Baños González, y elegir entre los múltiples métodos; dos, someterse a un ejercicio exploratorio, imprevisible, muy duro, apasionante, divertido, gratificante, sin límites,… Las Páginas de la Mañana (LPdM) ideadas por Julia Cameron.
Yo no soy creativo…
No tendré tiempo de hacerlo…
No sé escribir…
No sabré hacerlo bien…
No soy perseverante…
Esto me parece un ritual absurdo…
Todo ello es posible y más que probable, de solo pensar en escribir LPdM. Pero no son solo pensamientos acerca de escribir o no LPdM, acabas de oír una de tus voces interiores. Si escuchas atentamente, detrás de la resistencia probablemente oigas un susurro de esperanza, apenas audible, sobre el alboroto de tus voces “racionales” que quizá digan: “¿de qué se trata este trabajo? Parece interesante, a lo mejor…” ¿Te lo imaginas?
El experto en creatividad Howard Gardner, autor de la teoría de la Inteligencias Múltiples, para regocijo de todos aquellos que estaban proscritos intelectualmente si no se cultivaban en las disciplinas del Trivium et Quadrivium ¡qué pesadilla con esa cantinela de que “todo es matemática” y los que no lo entienden no están a la altura! (Puedes ver un programa, Punset genial como es habitual, en http://www.rtve.es/alacarta/videos/redes/redes-inteligencias-multiples-educacion-personalizada/1270216/), señala tres aspectos comunes a muchos creativos:
1. Cierto tipo de reflexión cotidiana.
2. La capacidad de poner en funcionamiento las propias fortalezas.
3. Una manera de reconsiderar los fracasos.
En esa dirección caminan las PdM, las cuales te familiarizaran contigo mismo de una manera nueva. Si todo esto te parece un poco extraño o nebuloso, permíteme asegurarte que te armonizará con tus voces interiores y forjará un vínculo intuitivo que “cambiará” tu vida; no se trata de la “teoría” de LPdM, sino de la experiencia de haberlas puesto en práctica en la enseñanza.
LPdM –y supongo que otras técnicas también– te ayudarán a poner en acto esos tres aspectos de forma sistemática. Su autora, Julia Cameron, las describe así:
Las Páginas de la Mañana son, como a mi me gusta decir, una forma occidental de meditación, porque la mayoría de nosotros odia quedarse sentado. Así que, lo que haces es que te levantas por la mañana, de ahí lo de matinales, y escribes tres páginas a mano sobre cualquier cosa. Literalmente sería algo como, “Chico, los alféizares de la ventana están sucísimos. Odio el tráfico en esta calle. Creo que Carol me robó protagonismo sobre mi idea en la reunión de ayer. No he devuelto la llamada a mi hermana.” En eso consiste.
Lo que hacen Las Páginas de la Mañana es decirte el tipo de día que vas a tener. Priorizan tu día, tu jornada. Te hacen entender muy claramente a qué le dedicas tu tiempo en las agendas de otras personas. Te enseñan en qué estás fracasando en todos tus “debería”. Debería hacer esto. Debo hacer lo otro. Nunca te preguntas a ti mismo, qué me gustaría de corazón hacer hoy. Siendo a veces la respuesta, un simple paseo de 15 minutos. Así, lo que hacen Las Páginas de la Mañana es darte un día. Si las haces por la noche, lo que haces es quejarte del día que ya has tenido. Las Páginas de la Mañana establecen un seguimiento, y te abren enormes ventanas de tiempo. También, enseñan a tu crítico a mantenerse al margen. Así que, cuando empieces a escribir y tu crítico interior empiece a decir, “Eres un quejica, un negativo, eres esto, eres lo otro,” tú dices “Muchas gracias por compartirlo, ahora por favor, échate para la izquierda” y tú sigue escribiendo.”

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Foto: Mis páginas de la mañana (FJ Ramírez Perdiguero)

Entonces, ¿qué son LPdM? ¿cómo y por qué las escribimos?
Materialmente, son tres páginas diarias, de un solo lado escritas a mano que debes realizar a primera hora de la mañana, como primera tarea, que no debes releer, ni analizar posteriormente, ni compartir, cuyo estilo no debe preocuparte lo más mínimo. El porqué de todo ello exige una respuesta más compleja que encontrarás en la experiencia de hacerlas.
En mi caso, en primer lugar descubrí que sí tuve tiempo de hacerlas durante los meses que inicialmente me propuse, en un verano hace ya unos años, que me apasionaba escribir en la calma de la mañana y que no tienen nada de absurdas, pues decidí proponérselas, desde entonces, a mis alumnos de 5º de Creatividad en la URJC como trabajo que les liberaba de cualquier otra tarea, excepto asistir a clase y participar. Resultó un éxito para los pocos que llegaban a terminarlas a conciencia durante el cuatrimestre de la asignatura pues no se podía fallar ni un solo día.
Me di cuenta también de que no hay forma de hacer mal estas páginas. Simplemente las escribía y no permitía que la mano dejara de fluir a través del papel durante el tiempo dedicado a ese menester. Escribía y escribía todo lo que se pasaba por mi mente hasta completar las tres páginas. Me levantaba diariamente a la misma hora, antes de que lo hicieran los demás. Escribir LPdM lleva su tiempo pero sentía que lo ganaba ordenando mi mente en la dirección correcta para ese día…
Si bien mediante esta práctica te pondrás en contacto con una gran sabiduría interior, observarás que no mucho de lo que escribas te parecerá sabiduría. Más bien al contrario, las páginas contendrán todo lo que te pase por la mente en ese momento, mientras escribes. En tal sentido, se diferencian de llevar un diario, en el cual te propones un tema y tratas de decir algo significativo o de escribir en relación con un plan especifico.
Las PdM contienen cualquier cosa que se te ocurra. Esto significa que pueden ser desordenadas, triviales, negativas, y que contendrán insignificancias, dudas, enojos y aparentes frases sin sentido.
Pero todos esos “escombros mentales” representan la confusión que se interpone entre nosotros y nuestro potencial creativo. A menudo llamamos a estas páginas “drenaje espiritual” porque están destinadas a eliminar las actitudes venenosas, la capa de impurezas del espíritu que se hacen presentes en la mente. Leí en algún sitio que, como el primer dragón, escribimos las PdM para emerger “la bruma del no saber”.
Verás que LPdM pueden contener de todo: los agravios de tus imbéciles jefes que se apropian de tus ideas y te las devuelven como si fuesen suyas, los desechos y restos flotantes del naufragio de tus relaciones, tus preocupaciones por la salud de tus ancianos padres, si es que aún viven, las multas que te ponen constantemente en el estado policial en el que vives, “emigra o revienta” has leído y no te lo quitas de la cabeza… escribe todo eso. Registra en esas páginas todo lo que piensas y sientes acerca de tu vida integrada, y escríbelo lo más rápido que te sea posible. Ciertos días las páginas serán alegres, otros días estarán impregnadas de dolor.
En LPdM eres libre de sentir y ser exactamente lo que eres en el momento, puedes juzgar y condenar. Esas páginas son todo aceptación. En términos psicológicos representan tu refugio: un lugar seguro donde tienes el control total.
No trates de suavizarlas. Las emociones extremas, los juicios y las reacciones forman parte de lo que LPdM ayudan a aclarar y a encauzar.
Sé mezquino, sé exigente, sé gozoso, sé crudo… lo que fuere. No busques pensamientos y significados profundos. Registra simplemente lo que se te ocurre y no dejes de escribir hasta haber completado tres páginas manuscritas. No analices, ni releas lo que has escrito. Escribe rápidamente. No ordenes tus páginas. En cambio, permite que ellas te pongan en orden. Las PdM manuscritas producen una vida forjada a mano.

Por último, no creas que todo lo anterior es una hoja de ruta que debes seguir. Seguro que tienes un montón de preguntas, busca las respuestas en el placer de hacer LPdM.

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Escrito por Fco. Javier Ramírez Perdiguero

Decano de ISEAD Business School

Publicado en tendencias21.net

http://www.tendencias21.net/creativo/LAS-PAGINAS-DE-LA-MANANA-COMO-EJERCITAR-LA-CREATIVIDAD-QUE-LLEVAMOS-DENTRO_a27.html

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