Los 6 paradigmas de la innovación

Lo que hoy entendemos por innovación es, en realidad, la superposición de seis aproximaciones al fenómeno de conversión en valor de nuevas ideas o conocimiento. A lo largo del tiempo, han existido seis visiones, seis auténticos paradigmas que han marcado los principios de gestión de la innovación, y que responden a diferentes momentos y contextos históricos. Las seis aproximaciones se han superpuesto en el tiempo, sin solución de continuidad. A continuación, resumo la lógica de cada una de ellas desgranando las asunciones básicas que existen tras cada aproximación histórica al apasionante fenómeno de la innovación:

Innovación 1.0 (desde la Revolución Industrial): La innovación entra en el mundo económico desde la perspectiva de la tecnología. El fenómeno se inicia en el Siglo de las Luces, que da paso al método científico y éste a la innovación tecnológica, base de la Revolución Industrial. La unidad de análisis de gestión de la innovación es la oportunidad tecnológica. La nueva tecnología es introducida en el mundo económico, creando lo que Schumpeter denominó olas de destrucción creativa. La tecnología triunfante genera un orden de cosas superior al anterior. La fuerza dominante es la de la investigación y el desarrollo: la racionalidad científica se convierte en innovación tecnológica, y es propulsada al mercado. Un mercado que actúa bajo demanda excedente: todo lo que pueda ser comprado será comprado. La innovación, bajo este paradigma, es rupturista por definición. En estas condiciones se desarrollan las grandes rupturas tecnológicas de la humanidad: la máquina de vapor, el ferrocarril, la llegada de la energía eléctrica a los hogares, la producción masiva de automóviles, las aviación comercial o, en última instancia, internet.
Innovación 2.0 (Caída del Muro de Berlín): Hacia 1989 se inicia un incipiente proceso globalizador. Los mercados empiezan a saturarse. No toda tecnología encuentra su camino a mercados excedentes y cada vez más sofisticados. La comprensión en profundidad de los mismos empieza a generar ventajas competitivas. El centro de gravedad de la innovación pasa de la tecnología al mercado. La unidad de análisis en gestión de la innovación es la oportunidad de mercado. El fenómeno innovador es disparado desde la demanda. La innovación responde a peticiones de los clientes, en una lógica market-pull, y bajo un paradigma de demanda limitada y sobresaturación de los mercados. Tiranía del consumidor. Es la era del márketing: hay que escuchar al cliente, ser próximo, anticipar sus necesidades y mimarle para fidelizarle. Pero el cliente pedirá mejoras, no cambios ni rupturas de paradigma. Nadie puede pedir lo que no puede imaginar: la innovación se torna incremental.

Innovación 3.0 (1990-1995, la empresa como sistema innovador). La unidad de análisis es la organización en su conjunto. La empresa debe convertirse en sistema innovador para gestionar a la vez ambas fuerzas: las de la ruptura tecnológica y la del incrementalismo del mercado. Ambas fuerzas (I+D y márketing) convergen y compiten en las organizaciones, generando el apasionante dilema de la innovación: explotar lo conocido, mejorándolo; o explorar lo desconocido, cambiándolo y transformando el entorno. La innovación se convierte en tensión organizativa. Cuando gana la inercia del pasado y el incrementalismo, los líderes de la industria se ven superados por jóvenes start-ups dotadas de mayor flexibilidad estratégica y radicalidad innovadora. Y, para disciplinar la sistemática innovadora, las organizaciones deben incorporar sistemáticas de gestión a imagen de los modelos TQM de gestión de la calidad. Modelos que, en general, quedan obsoletos cuando se convierten en un instrumento más del inmovilismo, en una coartada para disfrazar la simple mejora de procesos o productos como innovación.

Innovación 4.0 (1995- 2003: Supply Chain Management). La tensión innovadora desborda a la organización. El entorno sigue acelerándose y cambiando más rápidamente que la empresa, la cual debe echar mano de su contexto inmediato para innovar con más velocidad y eficacia. La innovación salta a la cadena de valor. Competirán cadenas de valor contra cadenas de valor, aunque éstas se escondan tras sus firmas líderes (General Motors contra Ford, Airbus contra Boeing, Zara contra H&M), luego innovarán cadenas de valor contra cadenas de valor. Se integrarán sistemas de información, procesos logísticos y equipos de I+D, que pasarán de ser multidisciplinares a ser multiempresariales. Para ello, se deben seleccionar los mejores proveedores, y establecer alianas estratégicas con ellos. Es la época del Supply Chain. Se crean los primeros ecosistemas innovadores: los de la empresa con sus proveedores clave: aquéllos que les provean de subsistemas estratégicos. El modelo de gestión imperante es el de la integración y gestión estratégica de la cadena de suministro.

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