A la caza de oportunidades

Refrescar metas y valores es vital frente a la adversidad y la incertidumbre, porque es una manera de recordar y renovar los motivos para continuar y perseverar.

Refrescar los objetivos es un método efectivo para reconectarnos con nuestros sueños y con todo el potencial que tenemos para lograrlos. Ellos representan una ventaja que podemos ampliar.

Ampliar tus fortalezas

En una crisis nos sentimos desorientados o abrumados. No sabemos qué va a pasar. Pero comenzamos a salir de esas sensaciones cuando comenzamos a ampliar la perspectiva de la realidad.

Ensanchar las referencias es poner en acción una actitud para encarar el futuro desde la visión del vaso de agua medio lleno, desde las fortalezas, desde el capital de la experiencia y desde el optimismo responsable.

No se trata de una actitud voluntarista que ignora o niega las dificultades, sino la decisión de buscar superarlas mirando más allá del obstáculo.

La perspectiva de “ampliar” es especialmente útil para el aprendizaje porque nos facilita asumir el cambio como avance y mejora de nuestras fortalezas, sin desconocer la experiencia.

Oportunidad: un momento de ventajas

Me refiero a cada oportunidad de crecimiento, de progreso y de avance. Cada oportunidad para encarar la incertidumbre y alcanzar nuestras metas.

Es la oportunidad como sinónimo de ocasión, chance, coyuntura, circunstancia o momento, que contiene ventajas, virtudes y cualidades positivas, pero que no están a la vista del pesimismo o la distracción.

Es una situación especial, una condición favorable o un estado positivo de las cosas, que podemos captar y reinterpretar de la realidad. De nosotros depende aprovecharla o no.

Pero muchas veces pensamos en las oportunidades como variables externas, aleatorias y azarosas, como una suerte casual y quizás por eso las comparamos con una especie de autobús, en el que nos deberíamos montar antes de perderlo.

No obstante, hay tres variables fundamentales en la metáfora del autobús, que dependen de nosotros mismos para que la oportunidad sea aprovechada. De lo contrario, el autobús ni se presenta:

Primera variable: ¿Vemos el autobús? ¿Creemos que existe? ¿Lo estamos esperando?… O mejor aún, ¿lo estamos buscando?… ¿Nos vemos como pasajeros de ese autobús?

Hay que recordar que es muy difícil ver oportunidades si sólo estamos esperando que se nos presenten y luzcan como nos gustarían.

Segunda variable: ¿Estamos preparados para subirnos al autobús después de verlo? ¿Nos hemos entrenado previamente para desarrollar las condiciones que nos permitan reaccionar y actuar a tiempo cuando tenemos la oportunidad en frente?

No son pocas las personas que rezan con absoluta devoción para ganar la lotería sin haber comprado el ticket.

Tercera variable: ¿De verdad deseamos montarnos en ese autobús o sólo se trata de un compromiso forzado por otras personas o condiciones externas? ¿Tenemos claridad de que ese autobús no es un fin en sí mismo, sino un medio para ayudarnos a llegar a nuestro objetivo?

El alma necesita de calistenia permanente para refrescar su potencial y disposición de cazar las oportunidades que siempre están pasando.

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Leer completo en degerencia.com

http://www.degerencia.com/articulo/a-la-caza-de-oportunidades

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