Saber lo que quieres es un descubrimiento, no una predicción… algo así como el proceso creativo de tu vida. Disfrútalo y no tengas miedo

perdiguero_12082013Con cierta frecuencia, tengo el enorme placer de encontrarme con ex alumnos, tanto de la universidad pública como de la privada, chicas y chicos de un gran talento, sorprendente y aparentemente necesitados de orientación, de ser escuchados, y charlar sobre su futuro, encontrar alguna empresa donde hacer prácticas no solo para cubrir el expediente, dar el salto a un trabajo mejor y remunerado decentemente, y cosas por el estilo.
Su primera sorpresa está relacionada con la alegría que me produce que recurran a mi. Deben pensar que estoy un poco gagá cuando, al despedirnos hasta más ver, les doy insistentemente las gracias por lo que considero una remuneración emocional tremendamente gratificante y renovadora… les recuerdo lo que les decía en los primeros cursos: los profesores, al menos yo, hacemos “vampirismo juvenil” y eso nos mantiene mucho más frescos que el resto de los que cumplen años a nuestro ritmo…

Otra de las sorpresas es cuando les pregunto si esto mismo que estamos haciendo, nada del otro mundo por otra parte, lo han hecho con sus padres…

¿Qué haremos los padres para no tener la confianza de nuestros hijos y reflexionar juntos de lo que haríamos si estuviésemos en su lugar?
Les recomiendo que hagan partícipes a sus progenitores de las mismas cuitas que tratamos… eso sí, por separado para que no haya conflictos por las diferentes opiniones que tenemos padres y madres acerca de lo que les conviene a nuestros queridos hijos y lo difícil que es ponernos de acuerdo…

Algunos comparten que sus padres son personas intelectualmente “humildes”, sin estudios superiores, otros que no tienen ya esa conexión emocional, que la comunicación está “enrocada” en posiciones beligerantes… y cosas así. Entonces me toca hacer “striptease emocional” y les cuento, entre otros muchos detalles de mi experiencia, que mi padre no acabó ni la enseñanza primaria, pero que fue él quien me dio dos de los consejos más valiosos de mi vida:

.- Rubio, estudia.

.- Rubio, no tengas miedo (a veces, lo remataba con un “que de todo se sale”).

“Qué pesado”, pensaba yo cuando, a la menor oportunidad, me soltaba uno u otro eslogan y así hasta que salí de casa… a los dieciocho años rumbo a Ohio. Años después, cambió su discurso y cuando le preguntaba algo respondía:

.– Rubio, y yo qué sé… tú estás ya mejor preparado que yo (cuestionable la cosa)… y me dejaba “a los pies de los caballos” de la decisión.

Ahora, tengo claro que una buena formación y estar sano, la ausencia de miedo –la raíz de los bloqueos creativos– te mantiene en perfecto estado de ánimo que es la base da la salud, son los ingredientes, los dos pilares, de la fórmula que necesitan estos geniales jóvenes para encontrar su sitio en el mundo. Y también que se trata de tomar decisiones y compromisos cuyos resultados hay que aceptar.

La tarea más curiosa con la que me comprometí con un alumno, un tipo 4×4, en una ocasión durante unos meses, fue hacerle una llamada por teléfono a las siete de la mañana y esperar a que, después de una ducha despabiladora, me la devolviera para asegurarme que estaba despierto, y bien dispuesto a comenzar la jornada camino de la universidad. Era su “asesor” y aprendí que, para muchos, levantarse es un acto verdaderamente heroico y que necesitan ayuda.

Hoy, he vuelto a tener el placer de conversar con Santiago, como lo hice en su momento con Jesús, Silvia, María, Tarik, Lucía, Pablo, Gonzalo, Alex, Jorge, Alejandro, Adrián, Marta, Arantxa, Roberto, Javier, Juan… Una vez más, la cuestión era…
.– ¿qué hago con mi vida? Vino a decir, pues existen tantas posibilidades que se torna dura la cosa…

¿Por qué más es menos? Es el título de un programa del ¿actualmente retirado? Punset, en Redes 2.0, cuya hipótesis es que, para algunos, cuántas más posibilidades tienen de elegir, menos felices son, pues siempre piensan que han decidido erróneamente. Da igual que se trate de comprar en Las Rebajas o elegir la película del multicine… El antídoto es muy simple: comprometerse con la decisión y olvidarse de todo lo demás, suelo argumentar. Es como ir a recolectar Boletus… ¿Dónde habrán salido hoy? Se pregunta uno antes de elegir rumbo. Uno decide ir a éste, ése o aquél sitio –ya sabéis que los seteros rara vez decimos dónde vamos– y ¡a disfrutar de la búsqueda!

.– Vivirla feliz e intensamente, le he dicho haciendo apología de la necesidad de comprometernos con nuestras decisiones, una vez más… Aparte de ponderar la suerte que es tener veintitantos y la cantidad de posibilidades que la vida ofrece, aunque haya agoreros que predican lo contrario, ¡maldita sea! le he vuelto a insistir con los dos consejos de mi padre… no tengas miedo y sigue formándote (mientas trabajas para liberar a tus padres), y le he proporcionado un lin:

https://www.youtube.com/watch?v=vQalm-AFdNs

que hace poco les envié a mis hijos, además de un anuncio del Taller de Arqueología del Talento de Alberto Sánchez-Bayo que yo mismo realicé el pasado mes de junio, cuyo título entusiasma: En busca de los tesoros personales.

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Escrito por Fco. Javier Ramírez Perdiguero, Decano de ISEAD Business School

Publicado en tendencias21.net/creativo

http://www.tendencias21.net/creativo/Saber-lo-que-quieres-es-un-descubrimiento-no-una-prediccion-algo-asi-como-el-proceso-creativo-de-tu-vida-Disfrutalo-y_a30.html

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