Dos procesos a considerar en una organización que aprende

Las organizaciones se enfrentan a un ambiente que exige realizar cambios importantes en sus procesos, productos y/o servicios, con la intención de satisfacer sus demandas. Su habilidad de respuesta se reflejará con las capacidades de adaptación y aprendizaje desarrollado internamente, si no hay un resultado favorable, seguramente caerá en una crisis de supervivencia en el entorno.

Por tal situación, es necesario que una organización, contemple la necesidad de formular e implementar estrategias que promuevan las capacidades de adaptación y aprendizaje. En esta aportación se involucran dos procesos que pueden contribuir a que la empresa y su personal, sean competitivos en un entorno cambiante y complejo.

Los dos procesos son: la auto-organización y el aprendizaje organizacional, si ambos se aplican en la empresa, se podrá reforzar el contexto de una organización que aprende.

La auto-organización, es un proceso que permite establecer orden y estabilidad entre los elementos de un sistema que interactúa en un ambiente complejo; es decir, en una empresa, se manifiesta en acciones orientadas a: analizar información de una diversidad de factores ambientales que influyen en sus actividades, estudiar sus características, reflexionar la respuesta necesaria, e implementar esfuerzos que permitan adaptarse de una manera ordenada y sistematizada.

El aprendizaje organizacional, es un proceso que: percibe, codifica, adecúa, almacena y transmite, información de y para el medio ambiente, a través de conocimientos, habilidades, experiencias y comportamientos formados por la persona, con la finalidad de responder competentemente.

El valor agregado se manifiesta cuando lo anterior se comparte y enriquece con sus compañeros de trabajo, clientes y abastecedores de recursos, a fin de saber responder eficientemente en el logro de responsabilidades, tanto de manera individual, grupal y organizacionalmente.

Si ambos procesos son alineados a las estrategias de una organización, se tendrá la facilidad de adaptarse al entorno, además de desarrollar conocimientos que enriquecen las capacidades de respuesta, de esta forma, la empresa aprende.

Por lo tanto, una organización que aprende se orienta a incrementar la competitividad, además de alcanzar niveles de desempeño que permite enfrentar los cambios de un entorno al que se puede adaptar, siempre y cuando establezca un control en su interacción.

Las organizaciones actuales se caracterizan por participar en una interacción constante con su medio ambiente, transformando y generando valor en sus productos. Para mantener un estándar en sus actividades, se requieren procesos internos orientados a la mejora continua.

De esta manera, surge la necesidad de desarrollar mecanismos internos que promuevan la libertad para: desarrollar, transmitir y compartir conocimientos entre sus miembros, además de, facilitar el proceso de: percepción, interpretación y adaptación.

Ante esta situación, se identifica que el aprendizaje organizacional es un proceso continuo que genera valor, permite desarrollar las competencias del personal que la integra, y contribuye a la obtención de ventajas competitivas.

La auto-organización del personal en una organización que aprende

El personal que se ve involucrado en este sistema complejo debe caracterizarse por ser: independiente, auto-organizado, competitivo y creativo. La organización tiene la obligación de establecer acciones motivacionales y canales de comunicación que impulsen el desarrollo de sus competencias, además de establecer estructuras organizacionales flexibles, adaptables y organizadas para sobrevivir.

En una empresa auto-organizada, los colaboradores crean sistemas con otros dentro o fuera de la empresa, con la finalidad de enfrentar un problema, idea o propósito en común. Estos sistemas se sostienen al mantener un flujo de información dinámico, para interpretar y dar significados a las necesidades y cambios requeridos tanto para su sostenimiento, como su perseverancia en el entorno.

La organización que aprende con los procesos de auto-organización y aprendizaje organizacional

El funcionamiento estructural de una organización, requiere de la contribución de su gente, quien debe tener las capacidades y efectividad necesaria para lograr las metas predeterminadas. Para que el personal se sienta dispuesto y motivado a compartir sus experiencias y talentos, se requiere de una organización que permita trabajar en equipo, inteligente y disciplinadamente.

La empresa requiere establecer puestos de trabajo con capacidad de auto-organización, que se apoyen de recursos tecnológicos y conocimientos para desarrollarse en cualquier parte de la organización. Así, el personal que aprende tendrá la libertad para hacer y desarrollar libremente sus capacidades y talentos, en un ambiente de confianza, donde los gestionan dinámicamente para obtener un resultado mayor de sus aportaciones.

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Escrito por Noé Chávez Hernández

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