Dos formas muy distintas de competir

Charles Handy es unos de los autores del mundo del Management que admiro de verdad. Son pocos, y uno de ellos es él. Hace poco recuperé un libro suyo de 1999, publicado por Deusto en 2005: “La organización por dentro: ¿Por qué las personas y las organizaciones se comportan como lo hacen”. El título original es “Inside Organizations: 21 ideas for managers”. Una de las ideas que trata en el libro es la metáfora entre los “maratones” y las “carreras de caballos”, que voy a tratar en este artículo como dos formas muy distintas de competir.
Como explica Handy, hay una gran diferencia entre las carreras de caballos y los maratones. En una carrera de caballos, los tres primeros cuentan, y el resto son ‘fracasados”. Mientras que en un maratón, todo el que termina “gana”, porque el objetivo de casi todo el mundo es solamente mejorar su tiempo anterior. El ambiente al final de un maratón, con todo el mundo exhausto pero jubiloso, es notablemente diferente del de una carrera de caballos, en la que un grupo está alegre, pero la mayoría se siente abatida y decepcionada.

Me encanta la metáfora. Es potente y clara porque, como dice Handy, podemos organizar la vida y las organizaciones de manera que sean carreras de caballos o maratones. En las primeras, competimos contra otros (y por lo tanto, caben muy pocos ganadores), mientras que en los segundos “competimos” contra nosotros mismos, y podemos ganar muchos. Por eso, siempre que sea posible, es mejor optar por los maratones, porque al final de las carreras de caballos ganan tan pocos que uno tiene la sensación de “estar en una asamblea de perdedores, no de ganadores”.

En entornos de (verdadera) escasez, podría entenderse que se adopten patrones competitivos del tipo “juegos de suma cero”, porque los recursos a asignar no alcanzan para todos (digo que “podría” porque siempre existe una opción alternativa, para mí la más válida, que es compartir esos recursos escasos a través de la colaboración). En cualquier caso, me queda claro que hay más situaciones del tipo “ganar-ganar” de las que much*s directiv*s suelen imaginarse, lo que hace que a menudo se apueste en exceso por las “carreras de caballos” en entornos donde hay abundancia (por ejemplo, los del conocimiento). Voy a explicar mejor esto más adelante, cuando hable del mundo de las publicaciones.

En palabras de Charles Handy, y cito: “La competencia puede ser destructiva, porque suele utilizarse como una especie de herbicida selectivo, que desecha lo más pobre (…) Esa clase de competencia divide, y consigue que la gente se preocupe, sobre todo cuando el castigo por perder es alto, como el despido. Las personas preocupadas empiezan a iniciar juegos políticos con el fin de protegerse, y entonces dedican más energía a no perder que a ganar”; y entonces el maestro remata la faena diciendo esto: “La competencia es buena para todo el mundo, pero solamente si todos pueden ganar”.

Su recomendación es hacer, en la medida de lo posible, que el trabajo sea una serie de maratones, o carreras contra sí mismo, en vez de carreras de caballos; lo que me lleva a conectar este asunto con un tema del que hablé en un artículo anterior de Sintetia (“Cómo afectan las revistas de libre acceso a la reputación académica”), y es el modelo de filtrado tan diferente que siguen algunas revistas como PLoS One, en comparación con las publicaciones de editores como Nature o Science.

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Leer completo en

http://www.sintetia.com/dos-formas-muy-distintas-de-competir/

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