La calidad innovadora

Trabajar con la innovación supone, hoy en día, recibir miles de impactos en forma de noticias, artículos, opiniones o imágenes que hablan sobre el tema. Hoy todo es innovación, como hace unos años todo era calidad. “Las empresas que no innovan van a morir”, se dice. “Las empresas que no apuesten por la calidad desaparecerán”, se decía. Bueno, creo que hay que poner las cosas en su contexto y en sus justos términos. Creo que la frase correcta es “las empresas que no trabajen la innovación desaparecerán”, porque no todas las empresas pueden innovar, pero sí todas pueden trabajar la innovación. Me explico, integrar en tus procesos y en tu ADN a la innovación no quiere decir que vayas a innovar. Para ello se han de dar una serie de circunstancias que al final te permitan tener una ventaja competitiva en el mercado que no siempre se consigue. Pero, sin embargo, sí es posible trabajar la innovación y, con ello, aunque no seamos capaces de conseguir resultados que se puedan considerar innovadores, sí implantar de manera permanente procesos de reflexión y mejora continua de nuestros productos y empresas. A veces en los procesos de innovación importan más los propios procesos que los resultados.
Y en esos procesos de innovación la calidad juega un papel importante, y no ya sólo como objetivo de la innovación (ya dije en su momento que una de las claves de la innovación está en conseguir que los clientes reciban más valor), sino en el mismo proceso de la innovación. Hace unos años Juan Freire escribió un interesantísimo artículo, Culturas de Innovación vs Cultura de Calidad. En el artículo Freire contraponía los modelos de gestión que se siguen para la innovación de los que se siguen para la calidad. Estos últimos tienden a ser más estandarizados, poseídos por la necesidad de certificar y ajustar los criterios de calidad a esos estándares marcados desde fuera de la propia empresa u organización y que impiden o frenan los procesos creativos propios de la innovación. La innovación inventa, en cierta medida, sus propios procesos, y éstos se personalizan y adaptan a cada empresa y organización. Los sistemas de calidad beben de las fuentes del management científico, como dice Freire. Los sistemas de innovación, digo yo, se alimentan de la libertad que da las nuevas formas de management, más creativo (si se puede decir así), menos obsesionado por los procesos como fines en sí mismos.
Como dice Freire: “La innovación es intrínsecamente inestable. No son única ni principalmente un conjunto de competencias técnicas y procedimientos (aunque éstos si son parte de los procesos de innovación). La innovación es una cultura que debe incorporarse a la estrategia y al modelo organizativo”.

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Leer  completo en sintetia.com

http://www.sintetia.com/la-calidad-innovadora/

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