Inteligencia emocional (I.E.) y su aplicación en las organizaciones empresariales

El concepto de Inteligencia Emocional: I.E., aunque esté de actualidad, tiene un claro precursor en el concepto de Inteligencia Social de Thorndike (1920) quien la define como “La habilidad para comprender y dirigir a los hombres y mujeres, muchachos y muchachas, y actuar sabiamente en las relaciones humanas“.

Más recientemente, Gardner (1983) en su obra “Frames of Mind”, revoluciona el concepto de inteligencia a través de la teoría de Inteligencias Múltiples, introduce dos tipos de inteligencia muy relacionadas con la competencia social, y hasta cierto punto emocional, la Inteligencia Interpersonal y la Inteligencia Intrapersonal, definiéndolas como sigue:

La Inteligencia Interpersonal se construye a partir de una capacidad nuclear para sentir distinciones entre los demás: en particular, contrastes en sus estados de ánimo, temperamentos, motivaciones e intenciones. En formas más avanzadas, esta inteligencia permite a un adulto hábil leer las intenciones y deseos de los demás, aunque se hayan ocultado… “
“La Inteligencia Intrapersonal es el conocimiento de los aspectos internos de una persona: el acceso a la propia vida emocional, a la propia gama de sentimientos, la capacidad de efectuar discriminaciones entre las emociones y finalmente ponerlas un nombre y recurrir a ellas como un medio de interpretar y orientar la propia conducta…”. Quizás sea esta última, la que mayor relación tiene con la inteligencia emocional.

Goleman (1996), interpreta y resumen estas dos capacidades, propuestas por Gardner, como

Inteligencia Interpersonal :”La capacidad de discernir y responder apropiadamente a los estados de ánimo, temperamentos, motivaciones y deseos de las demás personas“,
Inteligencia Intrapersonal: ” La capacidad de establecer contacto con los propios sentimientos, discernir entre ellos y aprovechar este conocimiento para orientar nuestra conducta”.

La Inteligencia Emocional, concepto acuñado por Peter Salovey, podemos conceptuarla como “un tipo de inteligencia social que incluye la habilidad de supervisar y entender las emociones propias y las de los demás, discriminar entre ellas, y usar la información para guiar el pensamiento y las acciones de uno” (Mayer & Salovey, 1993).

Según Salovey & Mayer (1990), este concepto de IE unifica a los conceptos de inteligencia intrapersonal e interpersonal que propone Gardner, añadiéndole el componente emocional que Gardner casi obvia.

Este concepto propuesto por Salovey y Mayer incluye además el hecho de que son habilidades que pueden ser clasificadas en cinco competencias o dimensiones, tal y como se recogen en Goleman (1996):

El conocimiento de las propias emociones. Es decir, el conocimiento de uno mismo, la capacidad de reconocer un mismo sentimiento en el mismo momento en que aparece, constituyendo la piedra angular de la IE
La capacidad para controlar las emociones. La conciencia de uno mismo es una habilidad básica que nos permite controlar nuestros sentimientos y adecuarlos al momento.
La capacidad de motivarse a sí mismo. Con esto Salovey y Mayer, y más tarde Goleman, quieren hacernos entender que el control de la vida emocional y su subordinación a una meta puede resultar esencial para catalizar y mantener la atención, la motivación y la creatividad. Es decir, esta habilidad ayuda a aumentar la competencia no sólo social sino también la sensación de eficacia en las empresas que se acometen. Este aspecto se relaciona también con el concepto de Inteligencia Exitosa propuesto por Stenberg (1998).
El reconocimiento de las emociones ajenas. La empatía, es decir, la capacidad para poder sintonizar con las señales sociales sutiles indican qué necesitan o qué quieren los demás. Leer en el post titulado: “Recomendaciones para la dirección de empresas “y en el apartado sobre la empatía para ponerse en el lugar y circunstancias del contrario.
El control de las relaciones. Es una habilidad que presupone el relacionarnos adecuadamente con las emociones ajenas.

A su vez, la IE tiene una base biológica considerable, tal y como muestran los estudios de Le Doux, el papel de la amígdala es como un nexo de unión entre el cerebro emocional y el racional. Este autor también se interesó por el papel que juega la amígdala durante la infancia, llegando a la conclusión de la importancia que tiene la interacción entre el niño y sus cuidadores (padres y maestros) durante los primeros años de vida constituyendo un verdadero aprendizaje emocional.

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Fragmento de artículo

Leer completo en actualidadempresa.com

http://actualidadempresa.com/inteligencia-emocional-e-y-su-aplicacion-en-las-organizaciones-empresariales/

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