Valor de la colaboración en el éxito organizacional

La vida de las organizaciones y los estilos de liderazgo están profundamente marcados por nuestras tendencias evolutivas. Un distinguido biólogo, E.O. Wilson, sostiene que a través de la selección natural -y esto es muy importante para nuestra vida organizativa-, los humanos tenemos dos instintos determinados genéticamente: uno es individualista y egoísta y el otro colaborador y altruista.

Walter Isaacson, reconocido periodista y escritor estadounidense, cuenta en la biografía de Steve Jobs cómo planteó él su visión sobre lo que se necesita para activar los genes altruistas en una organización y para crear un gran equipo colaborador, una idea que cuestiona las visiones populares del liderazgo. Parece que Jobs desarrolló una filosofía del management que sintetiza instintos egoístas y altruistas.
Es muy probable que exista una gran variación de la fuerza relativa de los genes altruistas y los egoístas en las personas. Algunas son más altruistas y ayudan más a los demás, otras son extremadamente individualistas. Pero las burocracias modernas están estructuradas con el supuesto de que a las personas les motiva mucho más el interés propio. Se enseña a los directivos que si se diseñan bien los roles y procesos, el desempeño de cada persona se combinará con el de otras para generar el producto deseado.

Seguramente muchos hemos vivido situaciones en las que un vice-presidente se queja de que el CEO le escucha pero que luego toma él solo la decisión. El vice-presidente dice que si se le permitiera participar en la decisión, ésta sería más eficaz. Por su parte, el CEO rechaza la idea y sostiene que cada vice-presidente intentará promover su propio interés y que solo el CEO vela por los intereses globales de la compañía.
Tuviera o no razón el CEO, en las burocracias industriales ha funcionado bien el supuesto de la motivación individual. Pero los equipos de investigación tecnológica más creativos necesitan un alto nivel de colaboración entre especialistas. Steve Jobs pudo lograrlo, primero en el equipo que desarrolló la Macintosh y luego con otros equipos que desarrollaron grandes productos.

Escribe Isaacson que Jobs se esforzó mucho para estimular en Apple una cultura de colaboración porque estaba convencido de que la gran ventaja de Apple era su capacidad para integrar la totalidad del aparato -desde el diseño hasta el hardware, siguiendo por el software y acabando en los contenidos- quería que todos los departamentos colaboraran en paralelo.

Las frases que utilizaba eran “colaboración profunda” e “ingeniería simultanea”. En lugar de un proceso de desarrollo de productos en el que el producto pasaría secuencialmente desde ingeniería a diseño, a fabricación, a marketing y distribución, estos diferentes departamentos colaborarían simultáneamente. Decía Jobs: “nuestro método era desarrollar productos integrados y eso exigía que nuestros procesos deberían ser colaboradores e integradores”.

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Escrito por Carlos Herreros de las Cuevas

Leer completo en gestiopolis.com

http://www.gestiopolis.com/valor-de-la-colaboracion-en-el-exito-organizacional/

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