Los valores se traen de casa

urcelayEscrito por Jaime Urcelay, Profesor de ISEAD

La preocupación por la crisis de valores en nuestra sociedad es algo ampliamente compartido. Existe, en efecto, un deseo común de que los comportamientos éticos marquen nuestras relaciones en todos los ámbitos: en la política, en la economía, en las relaciones vecinales, en el trabajo, en la escuela, en los medios de comunicación, en las relaciones comerciales, en la atención de los más débiles y vulnerables de nuestra sociedad…

El desarrollo humano y social resulta muy difícil sin valores y sin los comportamientos concretos y personales a través de los cuales se expresan. Lo hemos visto a propósito de la brutal crisis económica y financiera, de la que apenas estamos saliendo. Leyes, reglamentos, jueces, policías, controles… pueden ser un remedio excepcional, pero todos sabemos por experiencia que la mejor forma de ordenar nuestra convivencia y buscar el Bien Común es a través de la generalización de los comportamientos justos, sinceros, honestos, respetuosos, generosos, responsables… libremente asumidos por cada uno de nosotros. Es decir, a través de eso que llamamos virtudes. Sin ellas es casi imposible vivir desde la confianza como principal motor social.

¿Cómo promover entonces esos valores en los que todos estamos interesados?

Sobre este reto, que a todos afecta, hay una experiencia que quiero compartir aquí porque me parece que es válida para otras muchas realidades.

Los valores en el mundo de la empresa

Profesionalmente me dedico al mundo de la formación y la consultoría para empresas en temas relacionados con la gestión de personas. Y compruebo que este tema de los valores y cómo desarrollarlos es hoy una cuestión recurrente, en la que las empresas se juegan mucho. Los valores son indispensables no solo para evitar la corrupción y el fraude, sino también para cuestiones tan decisivas en el día a día como atender bien a los clientes, trabajar eficazmente en equipo o conseguir compromiso y motivación de la plantilla con los objetivos empresariales.

Cuando trabajamos este tema en las empresas en talleres o grupos abiertos de discusión, rara es la vez que no se llega entre todos a la conclusión de que en realidad poco puede hacer la empresa para promover valores entre sus profesionales si éstos no “los traen de casa”. O dicho de otra forma: “si esos valores no les han sido inculcados en su familia”. Así, literalmente.

Me parece que esta experiencia, repetida una y otra vez, apunta la verdadera solución a la actual crisis de valores: el ámbito natural y primario para la transmisión de valores es la familia.

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Escrito por Jaime Urcelay, Profesor de ISEAD

Leer completo en jaimeurcelay.me

http://jaimeurcelay.me/2015/08/31/jaime-urcelay-49/#more-1107

2 thoughts on “Los valores se traen de casa

  1. Jose Vera Reino 10/09/2015 / 14:04

    El artículo LOS VALORES SE TRAEN DE CASA escrito por el profesor Urcelay, es un tema global y de responsabilidad de quienes educamos a hijos o somos guías en escuelas, colegios o universidades…
    VALORES,… No se aprende en libros, comienza en casa desde los primeros días de vida y la mejor aula es el ejemplo.
    Crisis económica o crisis de valores?

  2. Amparo Gómez Romero 14/09/2015 / 21:32

    Totalmente de acuerdo, no podemos aprender por fuera lo que no hemos iniciado en casa!!! Que triste ver hoy dia que son los hijos los que imponen reglas y normas en su casa paterna!!

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