¿Las necesidades existen o se generan?

Como diría J. J. Lambín,”La crítica más frecuentemente formulada con respecto al marketing moderno, es la de haber hecho del mercado un mecanismo de creación de necesidades, en lugar de ser un mecanismo de satisfacción de necesidades”.

Esta pregunta es una de las primeras que me hice cuando comencé mi carrera en marketing, cuando estaba en las últimas instancias de una puja interna de la adolescencia y sostenía valores que me hacían llevarme el mundo por delante, como todo adolescente.

Mi respuesta, en ese entonces, era que no que si no existían necesidades por más que se generen estrategias de marketing hiper innovadoras y con gran presupuesto en comunicación las necesidades no pueden generarse, deben existir en alguna parte y de algún modo en las personas.

Con el paso del tiempo, la teoría y la práctica me hicieron ver que la realidad es que la especie humana vive en una constante búsqueda de la mejora de la calidad de vida. Esta búsqueda lleva a que se generen naturalmente necesidades. Un ejemplo claro se da en el caso de los productos nuevos, completamente innovadores como cuando salió el lavarropas. No existía la necesidad de tener un lavarropas, de hecho las mujeres amas de casa de ese entonces ni se imaginaban una máquina que pudiera reemplazarlas en esa actividad. Sin embargo, en la actualidad es un producto infaltable en cualquier hogar y es una necesidad completamente instalada, es inimaginable la vida sin lavarropas. En este caso, un producto nuevo cubre necesidades que surgen en la búsqueda de la mejora en la calidad de vida.

También existe otro modo de que se generen las necesidades, o que cambien, y esto tiene que ver principalmente con variables incontrolables, como por ejemplo los cambios en la situación del medioambiente. Antes nadie utilizaba protectores solares, filtros de agua, aires acondicionados (mucho menos que un auto tuviera uno); y en contraposición, todos utilizábamos medias de lana, pulóveres y poleras gruesísimas, camperas con corderito, etc… etc… En este caso, las necesidades surgen a partir de un cambio en variables incontrolables como el clima, la contaminación, la capa de ozono, etc. Sigue leyendo

Algunos elementos de la Inteligencia Emocional

Han transcurrido algunos años desde que se empezó a comentar sobre inteligencia emocional; en los inicios de los años 90, los psicólogos de Yale Meter Salovey y John Mayer de la Universidad de New Hampshire, definieron la inteligencia interpersonal e intrapersonal con el llamativo nombre de ”Inteligencia Emocional”. El tema despertó la atención en el nivel mundial gracias al psicólogo de Harvard Daniel Goleman, con el libro “Inteligencia Emocional”.

Es importante comentar sobre los elementos o capacidades que integran la inteligencia emocional y abarca aspectos como cualidades, la comprensión de las propias emociones, la capacidad de saber ponerse en el lugar de las otras personas y la capacidad de conducir las emociones de manera que mejoren la calidad de vida. Los cinco elementos o cualidades son:

1) Reconocer las propias emociones

2) saber manejar las propias emociones

3) utilizar el potencial existente

4) la empatía o saber ponerse en el lugar de los demás

5) establecer relaciones sociales o Relaciones Interpersonales.

El adecuado manejo de esos cinco elementos nos puede permitir obtener resultados positivos en todos los ámbitos de la vida. Sigue leyendo