¡Sal de tu zona de confort!

Te mueves en un ambiente más o menos seguro. Vas a trabajar cada día a la misma hora y por el mismo camino. Desarrollas tu trabajo, que conoces y dominas de manera efectiva y estás satisfecho con tu entorno privado de amigos, pareja y familiares. Incluso practicas los mismos hobbies que siempre te han atraído…, tienes en tu vida asentada una placentera rutina. Pues bien, todo este conjunto de situaciones podrían englobarse dentro de un perímetro de seguridad y confianza comúnmente llamado “tu zona de confort”, o lo que es lo mismo, todo aquello que conoces y que te hace sentir cómodo debido a la seguridad que te da aquello a lo que estás acostumbrado.

imagen confort

Todos hemos experimentado en mayor o menor medida esta sensación, y nos hemos encontrado relativamente satisfechos con ella. ¿Para qué romper esa burbuja que nos ha costado (o no) tanto crear?, ¿Por qué cambiar si me gusta lo que hago o lo que soy?, ¿Para qué arriesgarme…?. Estas y otras preguntas vienen a nuestra cabeza cuando alguna vez miramos un poco más allá de nuestro horizonte más próximo. Pero lo cierto es que si nos atrevemos a ir allí donde aún no podemos ver, aunque sí imaginar, seremos conscientes y experimentaremos un crecimiento personal difícilmente alcanzable de otra forma.

Cuando salimos de nuestra zona confortable, lo hacemos en la mayoría de los casos con un objetivo determinado, que es la base donde nos impulsaremos, que debe definirse y que tiene que ser motivador para nosotros y por supuesto alcanzable. La zona de confort está limitada por otra llamada de aprendizaje. Este terreno es el que primero pisaremos cuando nos propongamos mejorar adquiriendo nuevas habilidades o conocimientos para nuestra vida laboral o personal. Puede ser aprender o mejorar un idioma, integrar un nuevo conocimiento relacionado con nuestro trabajo, iniciarse en un deporte, ir a lugares nuevos etc. Este aprendizaje es uno de los medios que tenemos para llegar a alcanzar nuestro objetivo.

Más allá del área de aprendizaje se encuentra la zona de miedo o pánico. Esta es la principal barrera por la que permanecemos en nuestra zona conocida. La inseguridad, el miedo al fracaso, la vergüenza o la incertidumbre nos paralizan y nos impiden avanzar y hacen que nos acomodemos. La realidad es que una vez que vencemos ese temor y nos adentramos en esta zona, lo que en ella encontramos es simplemente un terreno nuevo que recorrer, con sus pendientes, llanos y cuestas. Y en ese terreno a veces tropezaremos como antes lo habíamos hecho en otros. Caerse y levantarse para seguir por el camino, esa es la senda que cada persona debe transitar para crecer y lograr su objetivo.

Y cuando estemos en esa senda seremos conscientes de que lo que estamos logrando es ampliar nuestra zona de confort o conocida y de este modo prepararnos para afrontar mejor futuros retos. Por lo tanto, salgamos de nuestra zona de confort y ampliemos la visión de todo aquello que nos rodea. Saldremos ganando en experiencias y vivencias.

En el siguiente link se explica muy gráficamente lo comentado aquí:

https://www.youtube.com/watch?v=40mbsKBSWwY

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Redacción ISEAD

La cultura y clima organizacional orientadas al aprendizaje en una empresa competitiva

En estos días, las organizaciones se enfrentan a situaciones en los que apremia la necesidad de estar fortalecida internamente, para tener la capacidad de: asumir riesgos, enfrentar retos y cambios, participar activamente en la dinámica económica, empresarial y del mercado para poder sobrevivir, además de tener la habilidad de promover un aprendizaje que robustezcan las estrategias implementadas y las vivencias generadas para obtener una mayor experiencia al respecto.

Podríamos establecer diversas acciones que contribuyen al fortalecimiento interno de los recursos y elementos que se ven involucrados en sus operaciones, en esta ocasión, el enfoque de esta aportación, será tratar dos aspectos que pueden considerarse elementales para una organización que tiene la intención de permanecer en este entorno actual y desea estar aprendiendo en sus procesos de trabajo cotidiano…la cultura y el clima orientado al aprendizaje organizacional.

¿Por qué en el aprendizaje organizacional?

El aprendizaje ha cobrado un importante papel para enfocar acciones que faciliten el desarrollo de la innovación en procesos, productos y servicios, además de generar estrategias a favor del desarrollo y productividad empresarial, con los que se optimice la toma de decisiones y la capacidad de realizar cambios en la organización.
La actividad de aprender se caracteriza por ser cognitiva y procesal, en el que involucra a cada miembro de la empresa y se conjunta con un desarrollo colectivo entre los grupos y la misma organización. Sigue leyendo

Competencias directivas en la gestión de una Organización

Uno de los temas de gestión en las organizaciones más debatidos en las últimas décadas, es el enfoque de administración por competencias y por consiguiente una preocupación en las organizaciones ha sido el conocer cuales son las competencias directivas que se deben poseer para administrar exitosamente una organización.

Podemos definir a las competencias como “todas aquellas capacidades humanas observables y medibles, necesarias para lograr un desempeño de excelencia y resultados de alta calidad. Estas capacidades incluyen tanto destrezas y conocimientos, así como también actitudes, motivación y compromiso”.

En tal sentido, numerosos investigadores de las organizaciones han planteado diversos modelos de competencias directivas en la gestión de una organización, encontrándose muchas coincidencias en ellas, por ello voy a considerar tres que a mi entender son las más relevantes: Competencias estratégicas, intratégicas y de eficacia personal. Sigue leyendo

¿Cómo utilizar tu conocimiento y tu tiempo para ser efectivo?

Ya reconocemos la importancia que tenemos los seres humanos y nuestro tiempo para poder alcanzar las metas definidas por los diferentes grupos, equipos y organizaciones.

Hoy quiero compartir de forma breve algo que he experimentado sobre el impacto que tiene lo que aprendemos día tras día, es decir el conocimiento que vamos construyendo desde la experiencia que vivimos sobre la efectividad de lo que emprendemos.

Se trata de optimizar el tiempo, haciendo las cosas muy bien hechas, permitiéndonos dejar un aporte valioso a la sociedad y generando oportunidades de crecimiento a quienes nos rodean en los diferentes ámbitos en los que nos desenvolvemos, sean de orden personal, familiar, social o laboral.

Todo el tiempo estamos aprendiendo cosas nuevas, sin referirme a los conceptos y teorías que nos comparten en la academia, por donde casi todos hemos pasado algún día; este aprendizaje del que quiero hablar es completamente diferente, es lo que los abuelos llamarían la escuela o la universidad de la vida, en donde podemos construir lo que somos y lo que perciben de nosotros las personas con las que compartimos algún espacio. Sigue leyendo

¿Qué es procrastinar y por qué tu éxito depende de cuánto y cómo lo haces?

Si te preocupa tu productividad personal, la de tu grupo de trabajo o la de tu empresa, seguro que has buscado información sobre cómo mejorar y te has encontrado infinidad de veces con esa extraña palabra: procrastinación.

La procrastinación es algo a lo que te enfrentas con mayor o menor éxito cada día sin darte cuenta. Necesitas entender cómo funciona, qué elementos psicológicos hay detrás de ella y qué estrategias son las más adecuadas para combatirla con un mínimo de garantías.

Si bien la palabra procrastinar parece un anglicismo importado, lo cierto es que procede del latín (pro-, diferir, crastinus, el día siguiente) y está recogida en el diccionario de la Real Academia Española como sinónimo de diferir y aplazar. En términos muy sencillos, estás procrastinando cada vez que te dices a ti mismo “bueno, eso ya lo haré mañana”.
El fenómeno de la procrastinación empezó a ser estudiado por filósofos, psicólogos y economistas a partir de que George Akerlof escribiera en 1991 un ensayo titulado Procrastination and Obedience (“Procrastinación y obediencia”). A través de su propia experiencia—estuvo varios meses meses retrasando cada día, de forma incomprensible, una tarea que tenía que realizar—Akerlof se dio cuenta de que este fenómeno, más allá de ser un mal hábito, sobrepasaba todos los límites de la racionalidad. Sigue leyendo