De la cultura del hacer a la cultura del ser

Cuando hablamos de HACER, en general, estamos refiriéndonos a la capacidad productiva, al producir, a la dimensión técnica de las acciones humanas, su resultado práctico y si nos referimos al OBRAR nos referimos al actuar voluntario de la persona que interioriza el HACER.

El HACER (actividad, quehacer, acción productiva) conduce al tener (cosas, conocimientos, habilidades, medios): pero una cultura del HACER y del TENER debe ser traducida en una cultura del OBRAR, o sea, del trabajo que busca realizar a la persona y que la hace trascender. Y de ahí se pasa a una cultura del SER que integra el HACER y el TENER en el OBRAR y el SER.

CULTURA DEL HACER

  • El que hace se puede quedar en lo que hace y nada más. No se trata de un juego de palabras para llamar la atención sino de una dura realidad que se constata cada día.
  • Hacer es fácil y no requiere necesariamente un empeño espiritual.
  • Basta con moverse en las diferentes variaciones de la actividad humana para encontrar gente que hace constantemente, incluso con ayuda de la técnica.
  • Esto no implica una valoración negativa de las personas que hacen o que llaman a ese hacer, trabajo.
  • El hacer es lo que hacen las máquinas y la persona rutinizada, sujeta a un trabajo que no le permite crecer dentro de sí.

Palabras que identifican el hacer Tener, estar, sentir, poseer, dinero, éxito, hablar, consumo, ruido, imagen, poder, posición, gastar, moda, capital, dominar, placer, técnica, recursos materiales, gastar. Sigue leyendo

La calidad innovadora

Trabajar con la innovación supone, hoy en día, recibir miles de impactos en forma de noticias, artículos, opiniones o imágenes que hablan sobre el tema. Hoy todo es innovación, como hace unos años todo era calidad. “Las empresas que no innovan van a morir”, se dice. “Las empresas que no apuesten por la calidad desaparecerán”, se decía. Bueno, creo que hay que poner las cosas en su contexto y en sus justos términos. Creo que la frase correcta es “las empresas que no trabajen la innovación desaparecerán”, porque no todas las empresas pueden innovar, pero sí todas pueden trabajar la innovación. Me explico, integrar en tus procesos y en tu ADN a la innovación no quiere decir que vayas a innovar. Para ello se han de dar una serie de circunstancias que al final te permitan tener una ventaja competitiva en el mercado que no siempre se consigue. Pero, sin embargo, sí es posible trabajar la innovación y, con ello, aunque no seamos capaces de conseguir resultados que se puedan considerar innovadores, sí implantar de manera permanente procesos de reflexión y mejora continua de nuestros productos y empresas. A veces en los procesos de innovación importan más los propios procesos que los resultados. Sigue leyendo

Desafíos para el desarrollo personal en un mundo globalizado

El siglo 21 entró arrasando los paradigmas sobre los cuáles la administración había enterrado sus verdades organizacionales. La cultura empresarial dejó de ser el referente competitivo para calificar las buenas prácticas en las áreas de Gestión Humana que buscan capitalizar el talento como diferenciador en la gestión organizacional.

Las tendencias y modas gerenciales, (que se aprovecharon del esnobismo directivo) comenzaron a declinar como opción de mejoramiento en la productividad. De autores como Deming y Goldratt, pasando por Drucker, Tom Peters, Goleman Senge, Porter hasta prahalad y Hamel, Kaplan y Norton y una pléyade de profesores, investigadores y gurús de la administración que llevaron a la cumbre teorías, modelos y herramientas gerenciales como TQM, CRM, BSC, COACHING, MENTORING, OCEANO AZUL, E-LEARNING (y toda la familia e-), Amén de los cientos de títulos de mejoramiento empresarial como “Si no está roto rómpalo”, “Quién se llevó mi queso”, “Negocios en la base de la pirámide” etc… vamos pasando ahora a los nuevos protagonistas que recorren los pasillos de las organizaciones; son los nuevos vientos fundados más en los éxitos autobiográficos (Steve Jobs, Branson, Bill Gates, Dell, Trump, etc) que en experiencias colectivas producto de estudios juiciosos pero poco inspiradores.

La búsqueda de nuevos escenarios de realización personal, el rompimiento de las fronteras reales y mentales entre los países, la urgencia de comunicarse con personas de otras culturas y la necesidad de conocer y manejar las nuevas tecnologías, que cada día disminuyen las distancias entre lo actual y lo virtual, convierten en exigencia el desarrollo personal y hace de esta una responsabilidad individual y no empresarial, que cada persona reconozca en su plan de vida el alcance que quiere dar a su existencia.

Para muchas personas el contexto vital actual es suficiente y su aspiración no va más allá de las satisfacciones básicas que da la vida y que anticipa Maslow. Para muchos otros la vida es una carrera que invita cada día a encontrar nuevos motivos para llegar aún más lejos. No importa que la carrera no sea hacia arriba siempre y cuando sea hacia adelante. La academia es un paso necesario y requerido en esta búsqueda de nuevos escenarios para desarrollar las contribuciones requeridas por las empresas. Hemos cambiado y estrenamos una nueva era, un nuevo momento donde la persona comienza a recuperar su importancia en el mercado laboral, donde ha dejado de ser un objeto, un “recurso” para ser reconocido como un sujeto capaz y pensante, un actor principal en la gestión empresarial. Sigue leyendo

Calidad para Exportar

foto-jose-duenasAparentemente, para poder exportar, nuestros productos y servicios deben tener “calidad para exportación”. ¿Qué significa esto?. A priori parece indicar que hay más de una calidad; una es para exportación, ¿y la otra?, ¿para quién es la otra?, la otra es para el mercado interno, o sea nuestros conciudadanos que, por alguna razón, se han hecho acreedores de una “calidad diferente a la de exportación”. ¿Están premiados o castigados?.

No existen dos calidades, solo existe Calidad; y Calidad es cumplir siempre las necesidades y expectativas de los clientes, no sólo de los del exterior, de todos los clientes. La Calidad no se alcanza con órdenes y, quién aún no aprendió esto enfrentará muy serios problemas, la Calidad se crea, la Calidad es una cultura que invade la empresa alcanzando todos sus recovecos. Si no es así, no existe.

¿Cómo se crea una cultura en una organización, desde un país hasta una empresa? Dijimos que no es con órdenes, tampoco es con normas y entrenamiento. Una cultura organizacional se crea con ejemplo y formación.

En el caso de una empresa, el ejemplo lo proveen sus máximas autoridades que son los dueños y/o gerentes, es decir la dirección. No importa lo que dicen, importa lo que hacen, pues ello determina la cultura de la organización. Sigue leyendo

¿Para qué sirve la Inteligencia Cultural?

Pocas veces se menciona la frase inteligencia cultural o su equivalente en inglés, Cultural Intelligence o Cultural Quotient (CQ), que fue usada por primera vez en 2003. En el mundo actual, interdependiente y global, este concepto juega un papel imprescindible ya que sirve para determinar quién será exitoso o perdedor en un entorno nacional o internacional.

Usualmente, cuando se habla de medir la inteligencia, se hace referencia al Cociente Intelectual (CI), y a través de este indicador se ha calificado y clasificado a las personas en diferentes contextos. Así, quien obtenga un puntaje igual o superior a 130 en las famosas pruebas de inteligencia, será tenido como superdotado. Pero ¿son estos superdotados seres capaces de relacionarse exitosamente con otros y ser buenos líderes? No necesariamente. Por eso se habla hoy en día de Inteligencia Emocional (EQ). Sí, sí, otro indicador -van tres-, y quién sabe cuántos más vendrán después.

La Inteligencia Emocional (Emotional Intelligence o Quotient: EQ) es tan importante como la intelectual, y por eso los procesos de selección en las empresas miden a los candidatos no solo en sus habilidades intelectuales sino también en sus destrezas sociales. Un individuo considerado inteligente, debe ser capaz de entender tanto sus emociones como las de los demás. Sigue leyendo

El proceso de Mediación en el ámbito Mercantil y Social

Carlos J. Pérez Fajardo
Carlos J. Pérez Fajardo

El proceso de Mediación tiene una larga trayectoria e historia a través del tiempo en los ámbitos diplomáticos, familiares y mercantiles.
Con el impulso y la promoción del comercio mundial mediante la Organización Mundial de Comercio (OMC), en el marco de los Tratados de Libre Comercio (TLC) y otros, el interés y la utilización del método de mediación se ha incrementado en los últimos quince (15) años, como una opción o resultado, derivado de los retrasos, altos costos, corrupción y excesiva duración de los procesos judiciales o la aplicación de justicia en varios países del mundo. Pero hay otro elemento que se considera importante para motivar el uso de la Mediación como es la ventaja comparativa para las partes, como es controlar el procedimiento a que se somete(n) la(s) controversia(s) o diferencia(s).  Lo anterior se fundamenta en que el procedimiento de Mediación no es obligado para las partes o sea que aún cuando las partes hayan acordado resolver una diferencia o controversia a través del proceso de mediación, no están obligadas a continuar o seguir después haber iniciado las reuniones de mediación. La no obligatoriedad también se entiende o significa que no se puede imponer una decisión a las partes, la solución o decisión debe ser aceptada voluntariamente, por las mismas.
Fundamentalmente existen dos modalidades de Mediación utilizadas frecuentemente en el ámbito mercantil y social. La primera modalidad es la Mediación-Facilitación, en la cual el Mediador dirige sus esfuerzos en ayudar a facilitar la comunicación y entender o comprender la perspectiva, enfoques, intereses y posiciones entre las partes, en relación a la controversia o controversias. La segunda modalidad consiste en la Mediación-Evaluativa en la cual el Mediador realiza un análisis evaluativo (previo acuerdo y consenso de las partes) de la controversia o controversias que posteriormente y dentro del plazo establecido para el proceso de mediación, presenta a las partes, las que son libres de aceptar o rechazar como solución a la diferencia o diferencias. Esta segunda modalidad presenta varias variantes en función de las características de la controversia o controversias y cultura de las partes. En la realidad nacional y según las experiencias, lo que normalmente ocurre es un híbrido de las dos modalidades de mediación, influenciadas por el entorno y la cultura. Sigue leyendo

Algunas pautas de comunicación intercultural

ignacio-marotoEntre las distintas dimensiones relacionadas con las operaciones de comercio exterior, la comunicación entre personas procedentes de diferentes culturas es uno de los aspectos que me parecen a la vez más interesantes y difíciles de dominar. En este artículo, voy a procurar ofrecer algunas pequeñas pautas que nos ayuden a la hora de realizar una comunicación intercultural efectiva.

Por supuesto, las diferencias generadas por la comunicación verbal son un aspecto que vamos a tener que gestionar cuando tratamos con personas procedentes de una cultura distinta a la nuestra. Incluso entre personas que utilizan la misma lengua nativa, no es rara la posibilidad de que se establezcan equívocos o fallos de comunicación, que en ocasiones pueden resultar hasta desastrosos: Por citar algún ejemplo, los nativos de España solemos utilizar con profusión un sinónimo del verbo “tomar” que los habitantes del Cono Sur identificarían como una forma extremadamente grosera del verbo “fornicar”; igualmente, en no pocos países del centro y sur de América, resulta común una palabra con la que se describe a una “chica joven” que en España se utiliza como término soez para referirse al miembro viril.

No obstante, las dificultades que originan las diferencias en la comunicación verbal no es el aspecto que complica más una buena comunicación intercultural, pues es una dimensión que suele resultar más o menos evidente del problema, y que por tanto los interlocutores suelen estar predispuestos a gestionar. Muchos más delicados son los elementos no verbales de la comunicación, a los que no solemos prestar atención consciente, pero que conforman una parte importante de la misma: comunicación espacial (distancia y disposición de los interlocutores), táctil (en qué medida los interlocutores toman contacto físico), gestual, y metacomunicación (sobreentendidos, presuposiciones, eufemismos comunes). Sigue leyendo