Innovación como herramienta del éxito empresarial

“Innovar o Morir”, cuántas veces hemos escuchado y utilizado esta frase, ya sea de manera personal; en un cambio de look, de actitud. O de manera profesional; iniciando una maestría, nuevos retos, etc… Dentro de una empresa, la innovación tiene que involucrar a todos los departamentos y a todos los niveles de puestos, siendo los directivos los encargados de motivarla hacia los colaboradores, para ser más competitivos. Pero no es tan fácil como se escucha, ya que ello implica salir de tu zona de confort, un esfuerzo y un cambio.

Según Sherman Gee, innovación es el proceso en el cual, a partir de una idea, invención o reconocimiento de una necesidad se desarrolla un producto, técnica o servicio útil, y es aceptado comercialmente. Sigue leyendo

El diseño del servicio como estrategia del éxito empresarial

Los últimos 30 años se han caracterizado por la búsqueda minuciosa de nuevas alternativas que lleven a los clientes a vivir “experiencias que quieran repetir”, para ello se han incorporado a los sistemas de gestión corporativa modelos que van, desde la revisión estadística de las costumbres de compra de los clientes, pasando por la implementación de estrategias como el CRM que en muchos casos no deja de ser más que un modelo de aproximación al cliente que no representa saltos cualitativos en la gestión transaccional de la empresa.

Los apóstoles del servicio en las empresas predican por todos los medios que es preciso hacer del cliente un aliado, que no basta con atender bien al cliente, que estamos en una época donde podemos perder al cliente si nos da una mala calificación en el servicio. Reconocemos que la competencia todos los días se prepara mejor para la dura batalla de contar con más y mejores clientes pero quizá debemos ir más allá de los desiderátum que pregonan pero no proponen. Es preciso ir más allá de los diagnósticos que nacen del deseo de encontrar alternativas que nos ofrezcan soluciones rápidas y de bajo costo. Sigue leyendo

Aprender a lograr

El juego y el deporte exigen mucho a la hora de alcanzar metas. Piden esfuerzo y entrenamiento. Diríamos que la persona adquiere un espíritu deportivo ante la vida para darle mayor calidad personal. En este sentido lo más parecido a la vida es el deporte. En ambos buscamos resultados, pero no siempre supone triunfar sobre el otro.

En el juego basta con competir bien, aunque no se gane. En la vida, hay que luchar por unos ideales, aunque no siempre se consiguen cabalmente. Pero el deporte le brinda a la vida algo muy valioso: la deportividad, optimismo y el buen humor. Eso es un logro.

El logro es muy importante para el hacer humano, para el trabajo y para el obrar de la persona. Todos buscamos como logro los buenos resultados. En cuanto los obtenemos, pensamos que nuestro hacer, nuestro trabajo o nuestro obrar han valido la pena. Muchas veces a esos resultados los llamamos éxito, y a su falta le decimos fracaso, aunque no siempre lo sea.

Ferreiro y Alcázar han explicado muy acertadamente cómo lo opuesto al éxito como logro económico y profesional es el fracaso. Y lo opuesto a la plenitud (a la aspiración por lo mejor, a la felicidad, a la madurez, al logro) no es el fracaso, sino el vacío. Una vida vacía es una vida no lograda.

Lo ideal es que el logro como plenitud vaya acompañado del éxito en su sentido profesional y económico. Pero es compatible con un cierto fracaso que, incluso, le sirve a la persona como experiencia para darse cuenta de que el logro no estriba sólo en el éxito profesional o económico. Hay aspectos que van más allá, relacionados con la trascendencia respecto a los demás o a la sociedad: el servicio, la solidaridad, el patriotismo. Sigue leyendo

¿Qué es el éxito y por qué no todos creemos lo mismo?

Peter Senge (el famoso escritor de “La quinta disciplina”) habla en su libro sobre los modelos mentales. Se trata de “supuestos, generalizaciones e imágenes hondamente arraigados en las estructuras de pensamiento y el corazón de cada uno de nosotros”. Y estos modelos son una referencia o un marco para nuestra manera de ver e interactuar con el mundo. En palabras simples, es un conjunto de creencias. Es decir, cosas que creemos que son así, que son verdad y de esta forma. Puede haber sido algo que nos enseñaron de niños, algo que aprendimos (bien o mal), algo de lo que nos convencieron adrede o sin querer. Estas creencias forman parte de nuestra historia y esto define cómo interpretamos algo. ¿Complicado?

Veámoslo con un ejemplo: hipotéticamente, tengo una cliente que de niña no mostraba un gran esmero en la escuela y sus cuadernos mostraban un poco esta poca importancia que ella le daba a la escuela. Su madre, que quería que diera lo mejor de sí, la ayudó a mejorar sentándose a su lado y enseñándole algunas técnicas para que sus cuadernos fueran un poco más lindos y “agradables” a la vista. Entonces había un “subrayado doble” a los títulos importantes, algunos colores para remarcar ideas diferentes, figuritas pegadas en vez de dibujos para las efemérides, una caligrafía un poco mejorada, etc. ¿Cuál piensan que fue el resultado? Docenas de felicitaciones escritas por la maestra en sus cuadernos resaltando lo bonitos que estaban. “¡Muy bien!” Habrá pensado la niña, “lo logré, soy exitosa” (bueno, seguro no lo pensó con esas palabras, pero en su mente se grabó esa idea). Y a partir de allí esta niña fue creciendo con la idea (creencia) de que ser exitosa tenía que ver con agradar a los demás (antes fue su maestra – y ciertamente su mamá- , luego será su jefe, compañeros de trabajo, su pareja, etc.). Sigue leyendo

Tomar riesgos, hacer innovación y diferenciación para el éxito empresarial

“La Innovación surge cuando decidimos explorar terrenos desconocidos”. Cuando nos ponemos en riesgo es cuando afloran nuestras cualidades y mostramos la fortaleza de la organización completa.

¡Nuestros clientes esperan lo mejor de nosotros, no dé menos de lo que le piden!

“Mientras no se decida a abandonar, lo que ha sido, no podrá entrar en el terreno de la mejora” Usted seguirá siendo y haciendo lo mismo de siempre, y eso ¡Deja de llamar la atención! A cualquiera.

¡Actuar en terreno conocido es como ir de paseo al mismo lugar donde hemos ido siempre, y al final ésto no sólo le parecerá aburrido, sino que no le permitirá poner a prueba todo su potencial creativo”.

Las empresas de Alto Desempeño, son aquellas que buscan en forma permanente tres objetivos a mi juicio:

1. Ser la empresa más productiva:

Lo que implica, la búsqueda incesante de más eficiencia operativa, procesos ágiles y flexibles y contundencia para asegurar resultados. En la vida personal, esto implica buscar ser mejores personas a través de mostrar un alto nivel de resultados y una gran capacidad para cambiar de manera consistente.

2. Ser la empresa mejor manejada:

Esto significa tener el control de todas las operaciones y procesos internos, de tener alianzas estratégicas que nos permitan continuar avanzando sistemáticamente sin sobresaltos en los factores internos. Nuevamente, desde el punto de vista de las personas, esto significa predicar con el ejemplo, hacer siempre lo correcto para los demás, lo que hablaría en todo caso de nuestro nivel de congruencia. Sigue leyendo