La familia, primera escuela de valores

1. La familia está llamada por naturaleza a ser la primera formadora de valores en los hijos. Todo parte del propósito fundamental de los padres que les compromete con la felicidad de los hijos a darle lo mejor de sí mismos, sus propios valores. Por eso no es extraño que los propongan a sus hijos, primero con el ejemplo, para que ellos los practiquen e incorporen a su vida en forma de hábitos estables.

2. Los padres ejercen con sus hijos lo que podríamos denominar un “liderazgo artesanal”, en el sentido de que cada uno de los hijos representa una tarea única, lo más parecido a una obra de arte que se trabaja singularmente y que se podrá concluir en la medida en que cada uno de ellos aprenda a navegar en la vida por sí mismo.

3. Los padres quieren que sus hijos crezcan sanos y saludables y que puedan disponer de ciertos medios materiales para su vida y que sepan usar bien su libertad. Pero, sobre todo, que posean ciertos valores morales y espirituales que les permitan ser personas verdaderamente felices, que lleven la felicidad a otros y que sean buenos ciudadanos. Sigue leyendo