Deja de gestionar el tiempo y empieza a gestionarte a ti mismo

En esta sociedad en que vivimos, tarde o temprano todo el mundo llega a un punto en el que se hace patente la sensación de tener demasiadas cosas que hacer y poco tiempo para hacerlas. Es una crisis por la que pasamos todos los trabajadores del conocimiento, y que no todos logran resolver. Cuando no logramos solucionarlo pronto (eso es lo más habitual, ya que no hay ninguna pócima mágica, sino una serie de hábitos que hemos de adquirir con el tiempo), lo que era un momento de agobio pasa a ser una preocupación recurrente y, finalmente, se puede convertir en un problema muy serio de estrés y ansiedad.
Cuando empezamos a ser conscientes de lo valioso y escaso que es ese recurso llamado tiempo–pero sobre todo cuando nos empezamos a agobiar–es cuando tratamos de buscar soluciones “mágicas” que nos ayuden a gestionar más eficientemente ese recurso.

El primer término que nos suena es la llamada gestión del tiempo. Eso que al principio se llamó gestión del tiempo ha ido evolucionando desde el siglo pasado y adaptándose a la propia evolución de la sociedad, añadiendo en cada etapa nuevos métodos, tecnologías y hábitos de trabajo que pretenden ayudarnos a ser más eficientes y productivos. Sigue leyendo

Eficiencia y eficacia personal

Durante décadas la expectativa de que seamos efectivos y eficientes siempre existió y éramos conscientes de que las personas que no cumplían con uno u otro requerimiento nunca tendrían muchas esperanzas en el mundo laboral, la expectativa era que nosotros nos preocupáramos por el corto plazo, mientras que nuestra organización se ocupara del largo plazo.

De cierto modo, la organización se preocupaba de que estuviéramos constantemente actualizados y capacitados para los desafíos futuros, pero éramos nosotros los que teníamos que ver como aplicar esto a nuestro cargo particular. O de pedir ayuda a nuestro superior inmediato si era necesario.

Obviamente, esto último sigue siendo una expectativa. Pero, como las organizaciones no están en condiciones ni dispuestas a asegurar el trabajo a largo plazo a nadie, están cada vez menos interesadas en preocuparse de todo lo relacionado con nuestro desempeño futuro. Después de todo, si uno no cree que vaya a poder recuperar una inversión, ¿por que estaría interesado en invertir?
Esto, por supuesto, no implica que la capacitación vaya a desaparecer. Lo que significa es que cada vez más, ésta va a estar relacionada con los resultados a corto plazo y menos con el desarrollo continuo. Sigue leyendo

7 puntos para liderar el futuro

1. Pregúntese si tiene claro a donde va . ¿Conoce sus indicadores o medidas de desempeño por los que es responsable tanto usted como los que le rodean? Esto determina la magnitud de su responsabilidad y la de los demás… si no lo tiene claro ¡Hágalo ahora mismo, de lo contrario no llega a ningún lado”.

2. Defina el sistema de información que le permita ver día con día, si está caminando en el sentido correcto o está perdiendo el rumbo. Asía podrá visualizar si es necesario hacer ajustes en el camino.

3. Prepárese, entrénese, capacítese para aumentar sus habilidades y pueda correr por sus sueños. No llegará si no está capacitado para hacerlo.

4. Mantenga una actitud positiva en el camino, de lo contrario no podrá contagiar a los demás para mantenerse motivados en alcanzar la meta. Se le presentarán cosas buenas y malas en el trayecto y de su actitud depende la de los demás.

5. Su propósito debe ser el de los demás, así que trabaje en Equipo. Solo no llega a ningún lado.

6. Transfiera su sabiduría. Los demás necesitan ser tan hábiles o más que usted. Considérelo en su agenda.

7. Dé a los demás la posibilidad de decidir durante el camino. Ellos también requieren tener aportaciones y sentirse parte del logro. El facultamiento da poder al Equipo y genera un alto sentido de pertenencia. Sigue leyendo

Paso a paso, creando futuro

En ocasiones nos sentimos malhumorados, aburridos, abatidos, inseguros, sin esperanza… ¿te suena? Es como si no viéramos claridad en nuestro camino y tendemos a echar la culpa fuera: a las situaciones, a otras personas, a… Quizás necesitamos un cambio y no sabemos por dónde empezar. Tenemos ideas pero no las llevamos a cabo, y todo se nos hace un mundo.

Para empezar a generar cambios positivos lo primero que tenemos que hacer es:

Dejar de decir MAÑANA HARÉ y empezar a actuar HOY.

¿Cómo? Poniéndonos objetivos pequeños que seamos capaces de cumplir cada día.

Estos pequeños pasos te ayudarán a salir de los pensamientos de “mañana haré” y concretarlos en acción hoy mismo y cada día.

Es preferible decidir realizar una pequeña acción (dar un pequeño paso) cada día durante un mes que ponerte grandes retos, y abandonar al 5º día. Solo tu concretar diario te permitirá ir generando y afianzando el cambio hacia tu bienestar, tu capacidad de “sentirte mejor”.

¿Por qué es importante el paso a paso?

Porque nos proporciona la sensación real de que podemos conseguir los objetivos que nos ponemos, y una vez alcanzados conectamos con fuerza e impulso para seguir avanzando hacia metas de mayor alcance. Sigue leyendo

Invertir en uno mismo: Cinco claves para crear nuestro futuro

Vivimos en el  mundo de elevada longevidad, con esperanzas de vida que cada vez se acercan más al siglo y en el se que está apareciendo una preocupación creciente sobre como deberíamos cuidarnos más y de forma más científica a nosotros mismos.

Vivimos en el mundo de la obsolescencia profesional, donde los conocimientos y los hábitos son efímeros,  donde los profesionales como nunca antes tienen enormes dificultades para no quedarse atrás y donde el intenso ritmo de trabajo dificulta el desarrollo profesional.

Vivimos en la sociedad de la innovación donde los expertos manifiestan sin dudas que se requiere de directivos y profesionales creativos y abiertos a nuevas perspectivas, capaces de reinventar no sólo productos y procesos si no también modelos de negocio. Sigue leyendo

Cómo escoger un buen nombre para nuestro negocio

ignacio-marotoEstá claro que escoger un buen nombre para nuestro negocio nos puede ayudar a la hora de construir una buena imagen de marca, y de distinguirnos de la competencia. El nombre, el logotipo y el slogan son los tres elementos básicos de imagen corporativa, y constituyen la auténtica carta de presentación de nuestro negocio, por lo que es corriente que el trance de gestar un nombre para nuestro negocio sea largo y laborioso.

Se ha escrito mucho sobre qué cualidades debe tener un buen nombre, pero lo cierto es que pocos son los nombres de marca o empresa que cumplen todos los requisitos. A modo de resumen, podemos distinguir algunos criterios que se suelen recalcar:

  • Aspectos semánticos del nombre: Estos criterios tienen que ver con lo que queremos comunicar con el nombre:
    • El nombre debe dar una idea inmediata e inequívoca del tipo de negocio al que se refiere
    • El nombre debe también diferenciarnos de la competencia, mostrando la ventaja competitiva y los atributos básicos de nuestra propuesta de valor.
  • Aspectos funcionales del nombre: Estos criterios están relacionados con la facilidad para recordar el nombre.
    • El nombre debería ser corto (idealmente de 7 letras o menos), fácil de pronunciar y recordar.
    • El nombre debe ser distinto, único y auténtico.
    • Idealmente, el nombre debe ser pegadizo (por ejemplo, utilizando rimas o repeticiones de sonidos agradables al oído).
    • El nombre debe evitar connotaciones negativas en el público objetivo.

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El arbitraje de equidad y los contratos de proyectos de construcción (I parte)

Introducción y Generalidades del Arbitraje
Antes de entrar en el tema específico del arbitraje de equidad y los contratos de proyectos de construcción es conveniente introducir algunos de los principales elementos de los procesos de arbitraje, con el objetivo de tener un marco referencial para el mismo. El arbitraje es uno de los métodos alternos de resolución de controversias (MARC) heterocompositivo mediante el cual se somete una o varias controversias, por acuerdo o consenso de las partes, a un árbitro o a un tribunal arbitral (varios árbitros) el que emite una decisión sobre la(s) controversia(s), decisión que es de obligatorio cumplimiento para las partes.
En la actualidad no existe consenso respecto a la naturaleza jurídica del arbitraje ni tampoco respecto al área del derecho a la cual pertenece el mismo, o sea que para algunos especialistas es de naturaleza procesal, porque es un procedimiento, para otros es de naturaleza contractual por que el arbitraje se pacta a través del convenio arbitral, para otros autores es de naturaleza comercial sosteniendo que es donde se encuentra más desarrollado el arbitraje, para otros expertos es de naturaleza mixta y para otros especialistas el arbitraje es un área autónoma del derecho a la cual se le denomina derecho de arbitraje y su naturaleza jurídica consiste en un mecanismo alterno de resolución de controversias, que es por la cual me inclino, adicionalmente es complementario a los sistemas judiciales. Sigue leyendo