Competir en Innovación y Creatividad “Permanente”

Escrito por José Luis Matarranz, Profesor de ISEAD

En el nuevo apunte que os quiero dar durante este periodo no lectivo, me gustaría reflexionar una vez más sobre las posibles soluciones que todos desde nuestros puestos buscamos para los tiempos venideros. Más allá de las soluciones estructurales que nuestros gobernantes nos propongan o nos impongan, existe la vía de buscar nuestros propios caminos, de atajar nuestros problemas, y de buscar nuestras propias soluciones. No es una visión endogámica sino realista de la realidad: “Empieza por lo tuyo y no esperes que los demás te resuelvan la vida”. Dicho lo cual os expongo la siguiente idea:
Durante muchos años nos han dicho que se puede competir bien por costes, bien por calidad y diferenciación, sin embargo ésto ya no es suficiente. Cualquier empresa del mundo sabe que debe cuidar sus costes, vigilarlos y optimizarlos hasta el nivel necesario que le permita cumplir con su misión y llevar a cabo la estrategia diseñada. Supongo que nadie lo pone ya en duda. Igualmente ocurre con la calidad y la diferenciación; como en el boxeo y en los deportes de lucha, se han establecido igualmente categorías (no de productos) o gamas en las que las empresas compiten por su cuota de mercado, y así hemos llegado a un supuesto “status quo” en el que para las empresas que se inician es realmente difícil empezar, quedando a expensas de lo que los grandes dejen para los demás. Sigue leyendo

La cultura de la transformación: rompiendo los moldes del viejo management

La transformación es la suma de la innovación y la gestión del cambio. No solamente es generar productos y servicios con valor renovado para nuestros clientes, es saber adaptarnos organizativamente y culturalmente para ello. La transformación debe ser estratégica, saber dónde va. Los líderes menores despachan la transformación con retórica y delegan el riesgo. Los líderes solventes hablan con su ejemplo personal y bajan a la arena corporativa. Sin riesgo no hay innovación, y por ende, tampoco hay transformación.
Antes, la planificación estratégica nos resolvía el despliegue corporativo desde modelos de negocio conocidos. Se trataba de ser eficiente y acertar en las personas que se ponían a ejecutar trabajos que, a grandes rasgos, se movían en pautas predefinidas. Tenía mucho mérito pero el campo de incertidumbre estaba más limitado. Pero ahora, los mercados y la propia sociedad, cambian a un ritmo que no permite planificar como antes. Las agendas se hacen más líquidas. Y lo que antes era un proceso dividido en secuencias (visión – estrategias – gestión del cambio – innovación) ahora es un solo proceso de transformación más integral y muy acelerado. Y aquí es dónde las herramientas clásicas del management hacen aguas. Sigue leyendo

Gestión de la innovación. Reflexión

“La gente no fracasa porque su plan sea fracasar, fracasan porque no tienen ningún plan”. Jim Rhom – Filósofo de negocios, empresario, escritor, EEUU.

En cualquier proceso de innovación están presentes cinco elementos básicos o factores que, de tenerlos en cuenta durante la incubación, maduración, implementación y aceptación del proceso de innovación, nos pueden garantizar en mayor medida el éxito de sus resultados.

Según Cecilia Fierro (2005), la gestión puede darse sin innovaciones, pues es la forma de hacer las cosas en las organizaciones. La innovación no puede hacerse sin o fuera de la gestión, pues la innovación es un proceso de la gestión, inherente a él. Los elementos básicos son: Proceso, Fin común, Personas, Recursos y Agentes internos y externos. Sigue leyendo

Necesidad y desarrollo de la innovación

Partiendo de la Calidad: ” para ser un directivo que hace triunfar la calidad hacer… “

1. Establecer la visión y las políticas

2. Formación del personal

3. Establecimiento de los objetivos que hay que alcanzar

4. Planificación de la manera de alcanzar los objetivos (estrategia)

5. Dotación de los recursos necesarios

6. Gestión y medición de la calidad con el mismo rigor que pondríamos si se tratara de la rentabilidad

Todo ello implica tener en cuenta la innovación necesaria en cada uno de los 6 aspectos citados, veamos pues que podemos hacer para innovar: Sigue leyendo

Un sencillo método para mejorar tu productividad y ser más feliz

Los primeros meses del 2015 han sido muy intensos en muchos sentidos. Apasionantes por todo lo que me ha pasado y los proyectos en los que me he involucrado y al mismo tiempo agotador.

Deseaba la llegada de las vacaciones de Semana Santa para, por fin, dedicarme a cerrar algunos temas y planificar los objetivos para el resto del año.

Sin embargo, he notado que mi cuerpo y mi espíritu me pedían parar y descasar. Al mismo tiempo, dentro de mi una voz me decía: “estas perdiendo el tiempo”, “estás desaprovechando una gran oportunidad para avanzar en los proyectos que tienes pendiente”. Al final, decidí seguir los dictados de mi espíritu y desconectar, desenganchándome de la necesidad de “hacer cosas” y ser productiva durante unos días.

Me está costando bastante, pero, poco a poco voy aprendiendo a escuchar mi intuición y reconocer cuando es momento de parar, mirar hacia atrás para evaluar el camino recorrido y como dice Paolo Cohelo: esperar a que mi alma me alcance. Sigue leyendo

Innovación como herramienta del éxito empresarial

“Innovar o Morir”, cuántas veces hemos escuchado y utilizado esta frase, ya sea de manera personal; en un cambio de look, de actitud. O de manera profesional; iniciando una maestría, nuevos retos, etc… Dentro de una empresa, la innovación tiene que involucrar a todos los departamentos y a todos los niveles de puestos, siendo los directivos los encargados de motivarla hacia los colaboradores, para ser más competitivos. Pero no es tan fácil como se escucha, ya que ello implica salir de tu zona de confort, un esfuerzo y un cambio.

Según Sherman Gee, innovación es el proceso en el cual, a partir de una idea, invención o reconocimiento de una necesidad se desarrolla un producto, técnica o servicio útil, y es aceptado comercialmente. Sigue leyendo

La calidad innovadora

Trabajar con la innovación supone, hoy en día, recibir miles de impactos en forma de noticias, artículos, opiniones o imágenes que hablan sobre el tema. Hoy todo es innovación, como hace unos años todo era calidad. “Las empresas que no innovan van a morir”, se dice. “Las empresas que no apuesten por la calidad desaparecerán”, se decía. Bueno, creo que hay que poner las cosas en su contexto y en sus justos términos. Creo que la frase correcta es “las empresas que no trabajen la innovación desaparecerán”, porque no todas las empresas pueden innovar, pero sí todas pueden trabajar la innovación. Me explico, integrar en tus procesos y en tu ADN a la innovación no quiere decir que vayas a innovar. Para ello se han de dar una serie de circunstancias que al final te permitan tener una ventaja competitiva en el mercado que no siempre se consigue. Pero, sin embargo, sí es posible trabajar la innovación y, con ello, aunque no seamos capaces de conseguir resultados que se puedan considerar innovadores, sí implantar de manera permanente procesos de reflexión y mejora continua de nuestros productos y empresas. A veces en los procesos de innovación importan más los propios procesos que los resultados. Sigue leyendo

La innovación no es un estado, es un proceso

¿Cuántos de ustedes han escuchado aquello de “ésa es una empresa muy innovadora”? ¿Cuántos han dicho (hemos dicho) que “ese producto o servicio es realmente innovador”? El 90%, y me quedo corto. Estamos acostumbrados a aplicar el adjetivo “innovador” a organizaciones u objetos cuando suponen un cambio respecto a lo que hacen otras organizaciones u objetos (productos). Daría para otro artículo el analizar si estamos aplicando semánticamente bien el concepto de Innovación, es decir, si le estamos dotando del contenido adecuado, porque a veces se definen como innovadoras algunas organizaciones que, digámoslo suavemente, no lo son. Y lo mismo ocurre con los productos y servicios.
Pero dicho esto, creo que uno de los principales problemas que genera esa identificación sustancial entre el adjetivo “innovador” y una organización, por ejemplo, es que nos olvidamos del carácter activo de la innovación. Uno no es innovador, uno hace innovación, y en cuanto que hace innovación es innovador. No es lo mismo.

Cuando hablamos de innovación lo hacemos de procesos, de acciones, enfoques, resultados… Hablamos de proactividad, de iniciativa respecto a la competencia y al mercado. Cuando denominamos que una empresa es innovadora hablamos de empresas que innovan, que “hacen innovación”. Es cierto que hay empresas con unas mejores condiciones que otras para la innovación, con mejores estructuras, con mejores conexiones internas y externas (redes), con una mejor gestión de la información… pero no podemos hablar de empresa innovadora hasta que no actúa. Mientras, como mucho, podemos hablar de empresa con unas condiciones excelentes para la innovación. Sigue leyendo

El impacto sistémico de la innovación y sus 8 principios básicos para el cambio

Decía yo el otro día que una organización/empresa sólo es innovadora en cuanto que innova. La innovación no es un estado, sino una actuación, no un ser, sino un hacer. Pero siendo esto cierto (al menos desde mi punto de vista) también lo es que las empresas pueden estar mejor o peor preparadas para desarrollar esa innovación. Entiendo por tanto que podemos hablar de la innovación desde dos perspectivas:

:: Hacia dentro, cuando las empresas hacen cambios internos para ser más fuertes y estar mejor preparados para desarrollar procesos de innovación. En este caso es un tipo de innovación (en procesos, estructuras, modelo…) más enfocada a permanecer en cuanto que se quiere cambiar directamente el ser de la organización.

:: Hacia fuera, cuando las empresas desarrollan procesos de innovación enfocados a los mercados. Aquí el objetivo es directamente hacer, generar cambios con impactos directos en el mercado y que nos posicione en un lugar relevante y de liderazgo.

Me interesa ahora la primera perspectiva, la innovación hacia dentro. Y aquí es interesante observar cómo este tipo de cambios no suelen, si quieren que de verdad sean efectivos, ser puntuales, sino sistémicos y con un impacto en toda la estructura y procesos internos. Sigue leyendo

La innovación disruptiva y los nuevos modelos de negocio

Existen dos dinámicas básicas de innovación: la inducida por el mercado (market-pull) y la impulsada por la tecnología (technology-push). Ambas siguen lógicas muy diferentes.
La innovación market-pull parte de la proximidad al mercado, del estudio de las necesidades de los clientes, y de la voluntad de satisfacerlos. Sin embargo, hay que tener cuidado: un cliente, generalmente, pedirá mejoras sobre lo preexistente. Querrá lo mismo más barato, más rápido, más pequeño, más eficiente… pero básicamente, lo mismo. Difícilmente demandará un cambio radical de paradigma, o un rediseño completo de la arquitectura dominante del producto o servicio que le estamos sirviendo, pues no es su trabajo imaginarse otra realidad completamente diferente. Henry Ford dijo “si hubiera pedido a mis clientes qué querían me hubieran respondido caballos más rápidos, no coches”. Los clientes piden evoluciones de la arquitectura existente, jamás revoluciones. Por eso, la innovación market-pull es esencialmente incrementalista y de bajo riesgo. Sigue leyendo