Eres un líder. Ya basta de teorías, practica!

Una de las características más genuinas de los grandes líderes es que son más Hacedores que Pensadores. Es decir, hacen que las cosas sucedan.

Cuando me refiero a que son más hacedores que pensadores, no me estoy refiriendo a que no planeen o que no mediten en lo que quieren hacer, sino que una vez que han planeado, deciden hacer las cosas y punto.

Un buen líder siempre medita en las decisiones que va a tomar, pero una vez que las tiene claras, actúa. Es aquí donde se forma la gran distancia entre aquellos que hacen y aquellos que permanecen inactivos, esperando que algo cambie para entonces dar el paso.

Los Hacedores toman riesgos, no se quedan dándole vueltas a la teoría sino que se lanzan a la práctica, si resulta que no funciona de un modo, buscan hacerlo de otra manera, y si esa manera también falla, entonces intentan otro método. Pero siempre están haciendo. Sigue leyendo

Así piensan los ‘ganadores’

Todo el mundo quiere saber qué tienen aquellas personas extraordinarias; aquellas que consiguen resultados que a nosotros también nos gustaría conseguir. Si uno les observa, estudia y analiza, puede encontrar muchas pistas interesantes que son indicativas de lo que se debe y no debe hacer. Aquí van algunas de esas pistas que te pueden ser útiles:
1.- Piensan en grande

Saben que no existen los límites, sólo las limitaciones, que no son sino creencias mentales incrustadas en nuestro inconsciente producto del entorno en el que nos hemos desarrollado. La frontera que separa lo posible de lo imposible es una simple creación de la mente. Lo único que está entre tu meta y tú, es la historia que te sigues contando a ti mismo de por qué no puedes lograrla.

2.- Parten con una estrategia de salida

Tienen un sentido claro de dirección, lo que les permite concentrar todas las energías hacia ese lugar, sin desperdiciar tiempo y recursos, con personas, situaciones o decisiones que no suman. Dicho de otra manera: o vemos el final del camino (sabemos hacia dónde vamos) o nos dejamos llevar por los acontecimientos (a donde ellos quieran llevarnos). Sigue leyendo

¿Con quién se relacionan los líderes?

Cuando se trata de crear relaciones de amistad y de negocios, los líderes tienen muy claro con quien quieren entablar contacto. Esto es muy particular ya que no tiene que ver con discriminar a unos y beneficiarse de otros, sino que los líderes han aprendido que las relaciones juegan un papel muy importante en su propio crecimiento.

Podríamos decir que las amistades se dan de forma aleatoria, que en cualquier parte y en cualquier momento podemos conocer a alguien y entablar una relación que se vuelva una amistad. Seguramente todos hemos conocido alguien de esta forma y que luego resulta ser un gran amigo(a), pero cuando se trata de relaciones de amistad profundas y de posibles socios de negocios, los líderes son muy cuidadosos de con quién quieren relacionarse.

Una cosa es conocer a alguien y otra muy distinta es asociarse con esa persona. Puedes conocer por mucho tiempo a una persona como amigo pero si no lo conoces como socio, puede que si te asocias a esa persona, la relación no termine marchando bien. Sigue leyendo

Liderazgo: un paso más allá en la tarea de motivar (I)

urcelayArtículo de Jaime Urcelay, Profesor de ISEAD

Si hay un tema que preocupa a quienes tienen responsabilidad sobre personas y equipos es el de la motivación. O, al menos, esa es mi experiencia más directa en los talleres de formación de directivos y mandos intermedios en el mundo de la empresa. Y es que no es para menos…

Una cuestión para la que, como en todo lo que es radicalmente humano, no valen recetas ni técnicas superficiales y manipuladoras. La tan socorrida proyección en esos talleres de la escena de la motivación de vendedores de la película “El año de la garrapata” suele ser, en clave de humor, el mejor antídoto para cualquier equívoco al respecto. Sigue leyendo

Recomendaciones complementarias para gestionar el talento humano en una organización

Dentro de las organizaciones, se requiere trabajar con actividades de gestión que permitan desarrollar las competencias de su personal, además de descubrir y aprovechar el talento de sus elementos clave para buscar y consolidar ventajas competitivas sostenibles en su entorno.

En esta ocasión, presentaré algunas recomendaciones que pueden abrir la posibilidad de complementar, orientar y/o confirmar, aquellas acciones básicas que son necesarias para gestionar el talento humano y desarrollar sus habilidades, experiencias, conocimientos, además de orientar por buen camino, la actitud del personal.

El primer punto a considerar es la cultura establecida por la parte estratégica de la organización, aquellos valores declarativos como es la misión, visión, objetivos y valores institucionales, deben ser claros, entendibles, pero sobre todo, deben difundirse y ejemplificarse en todos los niveles de la empresa, de tal manera que se puedan: percibir, comprender, asimilar, apropiar y ejecutar de forma correcta.

Un segundo aspecto a contemplar es que, bajo un efecto de cascada, se desarrollen y respalden los ritos, costumbres y tradiciones que pueden crear el sentido de pertenencia de la gente, además de sentirse identificados con la imagen institucional que la misma organización desea establecer para tener personas que se apropien de la idea y rumbo hacia dónde se dirigen las estrategias de desarrollo de la entidad. Sigue leyendo

¿Para qué quieres la inteligencia emocional?

Pues así es. O al menos así lo creo yo también. Hay mucha gente que profesionalmente llega a poco simplemente porque tiene un déficit importante de inteligencia emocional.

No me voy a meter en el terreno afectivo y personal porque es muy delicado, y es también harina de otro costal. Al hablar de inteligencia emocional voy a referirme en este artículo exclusivamente al ámbito profesional y empresarial.

Y llegar a poco significa que no han accedido a posiciones de relevancia en su entorno laboral, no por falta de inteligencia e incluso de trabajo duro, sino por no utilizar su inteligencia emocional o por tenerla escasamente desarrollada. Por no darse cuenta que para triunfar en el terreno laboral no hace falta ser un killer a la antigua usanza. Eso ya pasó de moda hace tiempo y es un concepto tan obsoleto como decadente. Lo que sí hace falta es entender algo tan sencillo como que todo el mundo tiene emociones y mil formas de expresarlas. También en el trabajo. Que quienes te rodean en tu entorno laboral, aunque sean tus subordinados, tienen sentimientos y te observan y te valoran. Y en función de tu conducta con ellos te seguirán o, simplemente, simularán que lo hacen mientras te van dejando solo. Sigue leyendo