A la caza de oportunidades

Refrescar metas y valores es vital frente a la adversidad y la incertidumbre, porque es una manera de recordar y renovar los motivos para continuar y perseverar.

Refrescar los objetivos es un método efectivo para reconectarnos con nuestros sueños y con todo el potencial que tenemos para lograrlos. Ellos representan una ventaja que podemos ampliar.

Ampliar tus fortalezas

En una crisis nos sentimos desorientados o abrumados. No sabemos qué va a pasar. Pero comenzamos a salir de esas sensaciones cuando comenzamos a ampliar la perspectiva de la realidad.

Ensanchar las referencias es poner en acción una actitud para encarar el futuro desde la visión del vaso de agua medio lleno, desde las fortalezas, desde el capital de la experiencia y desde el optimismo responsable.

No se trata de una actitud voluntarista que ignora o niega las dificultades, sino la decisión de buscar superarlas mirando más allá del obstáculo.

La perspectiva de “ampliar” es especialmente útil para el aprendizaje porque nos facilita asumir el cambio como avance y mejora de nuestras fortalezas, sin desconocer la experiencia. Sigue leyendo

10 claves para una mentalidad triunfadora

El éxito, vivir felices, sentirnos realizados, ….. El camino hacia la Vida Ideal no es cuestión de conseguir metas y objetivos exclusivamente, más bien será el resultado de tu “mentalidad”.

Si, es absolutamente cierto que con una mentalidad de fracasado no se triunfa.

Con una mentalidad de pobreza no se prospera, con una mentalidad de escasez no se consigue la abundancia, con una mentalidad de odio no se vive el amor, con una mentalidad de culpa no se vive en libertad, con una mentalidad de rencor no se disfruta la vida…

Tener éxito es disfrutar de la vida que vivimos. Sentirnos felices haciendo lo que hacemos, pensando lo que pensamos y siendo como somos.

Entonces…. ¿qué mentalidad necesitas tener para mejorar tu vida?
Aquí tienes diez claves, diez maneras de interpretar las circunstancias que te ayudarán a tener una Mente Triunfadora.
1. No son problemas, son retos y oportunidades.

Las circunstancias que tú interpretas como problemas, realmente no lo son. Tú puedes cambiar los problemas si los miras como oportunidades para crecer, para mejorar tus habilidades, para aprender. Enfréntate a ellos con el deseo de superarlos, con el ansia de ser más grande que ellos, de sacar algo positivo de algo negativo. Una vez aprendido a superar un reto, la siguiente vez no te preocupará. Tenlo por seguro. Sigue leyendo

El éxito y la prosperidad depende de ti

foto-jose-duenas

Las crisis son oportunidades para ser más creativos. Una persona positiva es capaz de alcanzar sus objetivos, tener buena salud y rendir mejor en el trabajo. Aquí te presentamos algunas pautas que te permitirán concretar los proyectos que mentalices para el nuevo año.

Los ocho ingredientes del éxito

Tener éxito parte de una decisión sobre como queremos que nos vaya en el nuevo año. Una decisión es una determinación, sobre la cual no levantaremos dudas. “Yo tengo el poder de decidir que 2011 va a ser bueno, regular o malo”.  Este es el pensamiento con el que, Rolando Constante, motivador y director ejecutivo de Constante Training, empieza su explicación sobre el éxito.
Pero, ¿qué es el éxito? Para Constante, es la feliz culminación de una meta. Por este motivo, es conveniente tomarse un tiempo para definir con exactitud y precisión qué objetivos y metas tenemos para el nuevo año. Es precisamente la planificación el primero de ocho ingredientes que nos conducirán al éxito.

1 Establecer Metas
Debemos pensar en los ámbitos familiar,  personal, laboral y como parte integral de la sociedad. Es importante definir objetivos en cada una de éstas áreas. A veces nos ponemos ideales que son ambiguos. El fundamento de la meta es que sea precisa, cuantificable y medible. Si mi meta es bajar 10 kilos de peso, debo especificar lo que requiero para lograrlo: asesoría en el gimnasio, un régimen alimenticio más saludable, una rutina de ejercicios, etc. Sigue leyendo

¿Es la Responsabilidad Social Empresarial Competitiva?

Carlos J. Pérez Fajardo
Carlos J. Pérez Fajardo

La Responsabilidad Social Empresarial (RSE) es un nuevo modelo de negocio, así desde finales de la década de los ochenta se vuelve estratégica en el marco de la competitividad empresarial.
Antes de continuar, es conveniente hacer una diferenciación entre RSE y la filantropía. Las actividades filantrópicas están al margen del giro y la estrategia del negocio, debido a que normalmente son iniciativas derivadas de individuos decisores en la empresa, cuya característica es la dispersión y en alguna medida son costes. La filantropía puede crear valor social en distintos niveles de medición, pero no necesariamente genera valor económico o financiero a la empresa. En cambio la RSE, se refiere a iniciativas sociales, ambientales y económicas, compatibilizadas o planeadas, alineadas con la estrategia empresarial, que crea o genera valores agregados para la empresa y la sociedad.

La función de las empresas cualquiera que esta sea, es crear o generar valor para la sociedad. Crear valor es que los recursos de la empresa se mantengan, que el usuario o cliente obtenga más valor que el pagó y que sea sostenible a mediano y largo plazo, en otras palabras estamos hablando de competitividad.

La RSE, trata de que la empresa agregue y genere valor social, él que está estrechamente vinculado y es interactuante con las dimensiones, financiero-económicas y ambiental, en que se desenvuelve u opera la empresa. Sigue leyendo

Etapas de la Gestión del Cambio

La velocidad y los grandes beneficios que la tecnología brinda a las organizaciones, lleva a que constantemente se desarrollen, a nivel empresarial, proyectos tecnológicos encaminados a catapultar la productividad y ser más eficientes en términos financieros.
Sin embargo, las nuevas implementaciones no garantizan éxito por sí mismas, hace falta la voluntad del capital humano para que los proyectos salgan adelante y para que las organizaciones hallen beneficios en su inversión. Esa voluntad muchas veces se ve truncada por el temor al cambio inherente al ser humano.

Es así que todo proyecto tecnológico requiere un proceso de gestión del cambio paralelo que permita alcanzar las metas propuestas. Pero ¿qué y cómo hacer que ese cambio se de?

John Kotter, considerado como uno de los autores más importantes e influyentes del pensamiento gerencial contemporáneo, propone un Modelo de gestión del cambio en 8 pasos:

Paso 1: Cree sentido de urgencia: Para que se de un verdadero proceso de cambio hay que lograr que toda la empresa realmente lo desee, por lo que hay que desarrollar una motivación inicial ligada a un sentido de urgencia alrededor de la necesidad de cambio.

Hay que identificar potenciales amenazas y desarrollar escenarios que muestren lo que podría suceder en el futuro; examinar oportunidades que deben ser o podrían ser explotadas; iniciar debates honestos y dar razones convincentes para hacer a la gente pensar y hablar. Sigue leyendo

Las TIC y la comunicación en el desarrollo social

pmartinez-grande_100x150Ya en 1976, Daniel Bell avanzaba cómo sería la sociedad post-industrial, con la integración de las nuevas tecnologías, el crecimiento económico y la estratificación de la sociedad, utilizando como elemento de unificación el conocimiento teórico. Las enormes ventajas de esta nueva sociedad descritas en su obra, no esconden los problemas de justicia social que pueden aparecer, y que describe como “los que están arriba pueden convertir sus posiciones de autoridad en amplias y diferenciadoras ventajas materiales y sociales sobre otros”.

Efectivamente, no resulta difícil comprobar cómo el uso de la tecnología está muy ligado a diferencias sociales y oportunidades. Es fácil ver cómo grupos urbanos, fundamentalmente jóvenes, son pioneros en la adopción y uso de las nuevas funcionalidades tecnológicas. Estos grupos cuentan además con acceso a otros beneficios sociales, tales como la educación de nivel superior, un buen nivel sanitario, entre otros.

Por el contrario, como indica Oyarzo, la mayoría de los ciudadanos experimenta lo inaccesible de estas nuevas herramientas debido a su costo, complejidad, discapacidades o reducidas habilidades. Existen esfuerzos para reducir esta brecha, pero las dificultades no sólo son relativas al acceso puramente tecnológico, sino que es producto de las diferencias relacionadas al ámbito social y económico de los ciudadanos. Sigue leyendo