Máximas sobre la innovación. La primera, es humana

1.- La innovación es humana. Qué obviedad, ¿no? Pues tengo la sensación de que a veces hay que repetirla una y otra vez y grabarla a fuego. La innovación está hecha por y para personas, y eso hace que necesite un contexto de investigación en el que el ser humano sea el centro del mismo. Es por eso por lo que siempre apuesto porque la antropología y la etnografía formen parte de cualquier proyecto de innovación. Esta “humanidad” de la innovación se puede enfocar desde dos perspectivas:

.. Desde dentro. Puesto que la innovación es gestionada por personas, por seres humanos, desde dentro. Gestionada e ideada, con todo lo que ello conlleva de bueno y malo. Además es fundamentalmente un proyecto colectivo que ha de tener muy en cuenta la gestión de equipos. Gestión que a su vez ha de enfocarse no sólo al posible proyecto en concreto, sino a la creación de un equipo estable y responsablemente integrado en una organización creativa, con una adecuada gestión del talento y de la motivación que requiere el trabajador.

..Hacia fuera. Ya que la innovación es para las personas, para su beneficio. Y esto es básico a la hora de comprender el enfoque y la importancia que estamos dando a la innovación. Es tradicional enfocar la innovación como un proceso interno, limitado a la mejora de lo que ya existe o creando algo nuevo (producto, servicio, proceso…) desde la propia reflexión. Sin embargo la innovación comienza fuera, desde el cliente o persona para la que aparentemente está enfocada esa innovación. Creo que es básico que las empresas entiendan que ellas no han de luchar por crear mejores productos o servicios, sino que han de apostar por dar mejores soluciones a los problemas de sus clientes. Sigue leyendo

Curiosidad y Liderazgo

En una entrevista sobre liderazgo y visión estratégica, David Gergen, analista político de la CNN y anterior asesor de varios presidentes de EEUU, plantea que un rasgo importante en los líderes del siglo XXI es la curiosidad como base del intelecto.

Esto me ha causado curiosidad y me ha llevado a explorar un poco más sobre la relación que puede existir entre estos dos conceptos: curiosidad y liderazgo.

Para empezar, me he hecho las siguientes preguntas:

* ¿Qué rasgos o características tiene una persona curiosa?
* ¿Cómo se articula de manera concreta la curiosidad en una persona?
* ¿De qué manera el hecho de ser una persona con curiosidad puede hacer que sea un mejor líder?

Para dar respuesta a estas preguntas he consultado con varios compañeros de trabajo, he buscado en Google, he entrado en varios foros y debates de portales profesionales, he planteado preguntas a algunos expertos,…

A continuación, os resumo la información que he encontrado:

La curiosidad como motor que te impulsa hacia…

La persona curiosa se plantea preguntas. Para contestar a esas preguntas necesita buscar y eso, a su vez, hace que se ponga en movimiento, se relacione, y finalmente, avance en sus conocimientos o experiencia sobre ese tema en concreto. Para aprender hace falta cierta dosis de curiosidad.

Rasgos de personalidad de la persona curiosa

El curioso busca respuestas a sus preguntas, por tanto, de alguna manera necesita desarrollar ciertas habilidades de relación y comunicación. Si quiere que las personas le escuchen y le contesten, mejor que se acerque de una manera simpática y cordial.

La persona curiosa necesita también de estos recursos:

* tener iniciativa para empezar a moverse
* contar con cierta dosis de valentía para atreverse a plantearse y plantear preguntas
* estar abierto a las nuevas opciones y posibilidades que vaya descubriendo

Esto le permitirá ir avanzando y aprendiendo y no quedarse en lo ya conocido. En este sentido, la persona curiosa sería como una especie de explorador-a.

¿Y qué relación tiene entonces curiosidad y liderazgo?

Para dar contestación a esta pregunta he encontrado una frase de Warren Bennis, profesor estadounidense experto en liderazgo y empresa:

“Los líderes se distinguen de los demás por su constante apetito de conocimientos y experiencias, y, a medida que su mundo se amplía y se vuelve más complejo, sus medios de comprensión también se multiplican y se refinan” – Warren Bennis

La curiosidad como base del intelecto

La curiosidad es un valor y una actitud hacia la vida. Como dice David Gergen, es la base del intelecto, pues toda esa información que hemos recogido gracias a nuestra curiosidad, después, hemos de ordenarla y organizarla, para poder transformarla en algo útil.

La curiosidad nos hace movernos para buscar. El intelecto nos permite organizar esa información que hemos encontrado de manera que podamos aprender y avanzar.

Parece ser que la curiosidad, a veces infravalorada, es un valor extraordinario que puede ayudar a las organizaciones de hoy en día en sus procesos de innovación y liderazgo.

Y a ti… ¿qué te interesa? ¿Qué te hace sentir curiosidad? ¿Te animas a explorar?

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Publicado por degerencia.com

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