Deja de gestionar el tiempo y empieza a gestionarte a ti mismo

En esta sociedad en que vivimos, tarde o temprano todo el mundo llega a un punto en el que se hace patente la sensación de tener demasiadas cosas que hacer y poco tiempo para hacerlas. Es una crisis por la que pasamos todos los trabajadores del conocimiento, y que no todos logran resolver. Cuando no logramos solucionarlo pronto (eso es lo más habitual, ya que no hay ninguna pócima mágica, sino una serie de hábitos que hemos de adquirir con el tiempo), lo que era un momento de agobio pasa a ser una preocupación recurrente y, finalmente, se puede convertir en un problema muy serio de estrés y ansiedad.
Cuando empezamos a ser conscientes de lo valioso y escaso que es ese recurso llamado tiempo–pero sobre todo cuando nos empezamos a agobiar–es cuando tratamos de buscar soluciones “mágicas” que nos ayuden a gestionar más eficientemente ese recurso.

El primer término que nos suena es la llamada gestión del tiempo. Eso que al principio se llamó gestión del tiempo ha ido evolucionando desde el siglo pasado y adaptándose a la propia evolución de la sociedad, añadiendo en cada etapa nuevos métodos, tecnologías y hábitos de trabajo que pretenden ayudarnos a ser más eficientes y productivos. Sigue leyendo

De la cultura del hacer a la cultura del ser

Cuando hablamos de HACER, en general, estamos refiriéndonos a la capacidad productiva, al producir, a la dimensión técnica de las acciones humanas, su resultado práctico y si nos referimos al OBRAR nos referimos al actuar voluntario de la persona que interioriza el HACER.

El HACER (actividad, quehacer, acción productiva) conduce al tener (cosas, conocimientos, habilidades, medios): pero una cultura del HACER y del TENER debe ser traducida en una cultura del OBRAR, o sea, del trabajo que busca realizar a la persona y que la hace trascender. Y de ahí se pasa a una cultura del SER que integra el HACER y el TENER en el OBRAR y el SER.

CULTURA DEL HACER

  • El que hace se puede quedar en lo que hace y nada más. No se trata de un juego de palabras para llamar la atención sino de una dura realidad que se constata cada día.
  • Hacer es fácil y no requiere necesariamente un empeño espiritual.
  • Basta con moverse en las diferentes variaciones de la actividad humana para encontrar gente que hace constantemente, incluso con ayuda de la técnica.
  • Esto no implica una valoración negativa de las personas que hacen o que llaman a ese hacer, trabajo.
  • El hacer es lo que hacen las máquinas y la persona rutinizada, sujeta a un trabajo que no le permite crecer dentro de sí.

Palabras que identifican el hacer Tener, estar, sentir, poseer, dinero, éxito, hablar, consumo, ruido, imagen, poder, posición, gastar, moda, capital, dominar, placer, técnica, recursos materiales, gastar. Sigue leyendo

Gestión y mejora de procesos en las organizaciones

¿Por qué debemos mejorar los procesos?

Heráclito de Efeso señalaba, con genial acierto, que nunca nos bañamos dos veces en el mismo rio.

  • Grandes paradigmas rigen la vida del ser humano.
  • Se deben considerar los costos como resultado de identificar el valor agregado. (productos y servicios).
  • La gran revolución del siglo XX fue la calidad total.
  • La productividad y la competitividad garantizan nuestra supervivencia en un ambiente de negocios globalizado y entrelazado.
  • No es posible encontrar calidad en las personas que no han hecho su forma de vida, y mucho menos en empresas que están conformadas por estas personas.
  • La verdadera calidad surge de la comprensión de la realidad que vive la organización.
  • La decisión real: vivir principios de calidad con las personas que las conforman.

Cualquier sistema vive un entorno cambiante, y tiene que adaptarse, esa adaptación de hecho significa cambio, pero la clave del asunto radica en la velocidad de este.
Las empresas siempre han vivido en entornos cambiantes, lo que pasa es que en muchas ocasiones las transformaciones han sido mucho más lentas y en ocasiones estas eran mayores que la vida misma, por lo tanto eran imperceptibles. Sigue leyendo

Porqué la gestión de tus rutinas son la base de tu productividad

Cuándo alguien te pregunta cómo te va o qué estás haciendo últimamente, lo que te apetece responder es que estás haciendo cosas extraordinarias, cosas de las que te sientes orgulloso porque de alguna manera ayudan a los demás a vivir mejor y que, además, estás disfrutando a tope de la vida. A nadie le gusta hablar de tareas rutinarias. Las rutinas no son nada cool.

Sin embargo, igual que en el fútbol una defensa ordenada y segura es la base para ganar un partido (aunque sean los goles lo que estamos deseando ver), las rutinas son la base de nuestra vida. Son mecanismos de apoyo que ideamos para simplificar la vida, de modo que podamos concentrarnos en aventuras mayores.

“Sé regular y ordenado en tu vida de modo que puedas ser violento y original en tu trabajo.” ~ Gustave Flaubert Sigue leyendo

¿Cómo aumentar tu productividad (El Cuaderno de Sueños) Parte 3/3

En las dos entradas anteriores ¿Cómo aumentar tu productividad (y tu tiempo)? y ¿Cómo aumentar tu productividad (La Hoja de Ruta)? comenté sobre dos mecanismos que puedes utilizar para que tu tiempo diario y semanal se estire mucho más de lo que tal vez actualmente estás aprovechando.

Hoy quiero dejarte la última herramienta que puedes empezar a usar cada semana para que tu productividad anual se incremente de manera exponencial. Se trata del Cuaderno de Sueños, que no es más que una especie de mapa que utilizas para guiarte en el progreso de tus metas y así obtener los resultados (el tesoro) que deseas.

Compra un cuaderno sencillo y divídelo de acuerdo al número de tus prioridades de vida que tengas o las metas que quieras alcanzar, deja un espacio de varias hojas en blanco para cada una de ellas; luego escribe para cada una, las acciones que consideras puedes empezar a hacer desde hoy mismo y durante la siguiente semana para acercarte a cada uno de tus sueños.

Escribe acciones sencillas, como llamadas telefónicas, búsquedas de información por Internet, contactos con amigos, emails que debas escribir, y toda aquellas tareas que puedas hacer de manera práctica. Luego, haz el compromiso contigo mismo de que cada fin de semana apartarás un mínimo de una (01) hora, bien sea el sábado o el domingo, para hacer un repaso de las tareas realizadas y así colocar nuevas tareas que puedas hacer la próxima semana para seguir avanzando.

Si logras hacer de esta actividad un hábito cada fin de semana, verás con el tiempo los inmensos avances que logras sin casi darte cuenta. Semana tras semana estarás realizando tareas sencillas que están íntimamente ligadas con tus más profundos sueños y propósito de vida. Sigue leyendo

¿Cómo aumentar tu productividad (y tu tiempo)? Parte 1/3

¿Cómo podemos ser más productivos en el día a día? ¿Cómo hacer para concretar mayores cosas y mejores, cada semana? ¿Si pudiésemos estirar el tiempo, qué deberíamos hacer? Son algunas preguntas que a veces nos hacemos y no siempre sabemos cuál es la mejor respuesta.

Quiero compartir una idea sencilla que puede servirte para aumentar tu productividad diaria y así, tu sensación de logro, algo que todos queremos a lo largo de nuestra vida.

La productividad está ligada al tiempo, y el tiempo al reloj. Una de las mejores maneras para mejorar tus niveles de productividad diaria es utilizar constantemente un cronómetro para medir el tiempo que tardas haciendo alguna cosa. Convierte esto en un hábito y automáticamente verás cómo tu productividad aumenta.

Sea cualquier cosa que hagas, cómo escribir un email, hacer un Post, hacer llamadas a los clientes, hacer una búsqueda en Google, busca medir el tiempo que tardas bien sea con un cronómetro o un reloj. Luego toma el reto de hacerlo en menos tiempo la próxima vez.

Medir el tiempo que tardas haciendo algo te mantendrá más concentrado, evitará que te distraigas pensando en otras cosas, permitiendo que hagas el trabajo en menos tiempo. Sigue leyendo

La productividad personal, la divisa de tu vida

Seguramente has estudiado una carrera o has desarrollado un conjunto de competencias, gracias a las cuales conseguiste tu puesto de trabajo. Seguramente haces bien tu trabajo y te esfuerzas bastante para que los resultados sean lo mejor posible dentro de unos plazos no demasiado holgados.
Seguramente tratas de ser lo más productivo posible en tu vida profesional, aunque muchas veces no sepas muy bien como tratar con toda la información e interrupciones que suceden en tu trabajo. Seguramente, manejar todo eso adecuadamente implique a veces dejar a un lado tu vida personal. Al fin y al cabo, tu futuro, tu carrera y tu actual sustento dependen de la percepción que tengan de ti como profesional.

Seguramente confundes productividad empresarial con productividad personal.

No eres el único. Hasta hace unos años, nunca le había dado demasiada importancia a mi productividad personal. Es cierto que siempre he tratado de ser lo más eficiente posible en mi trabajo, pero no me preocupaba ser un desastre en mi vida personal. Supongo que es porque veía un beneficio económico en el primer caso que no veía en el segundo. Sigue leyendo