7 reglas de oro a la hora de elegir un máster

1.- ¿Por qué estudiar un curso de Postgrado? La importancia de estudiar un postgrado radica en que la persona será capaz de desarrollar habilidades para la aplicación de un conocimiento específico en un área determinada. Hoy en día, las grandes empresas requieren de trabajadores altamente competentes para resolver problemas y con capacidad de análisis. Un empleado bien preparado siempre será altamente valorado en una empresa.

2.- ¿Qué tipo de curso debo elegir? Los generalistas, como el MBA, dan una visión de todas las áreas de la empresa, mientras que los másteres más especializados, son recomendables para recién titulados que quieran encaminarse a un determinado sector, o para profesionales que quieren reorientar su carrera hacia otros sectores o reinsertarse en el mercado de trabajo.

3.- ¿A distancia, online, mixto o presencial? Los programas online cada día son más numerosos y variados. Los cursos de e-learning son especialmente aconsejables para aquellos que, por su ocupación o por motivos geográficos, no pueden seguir un programa que implique asistencia a las clases. Bien es cierto que muchos expertos consideran que el aprendizaje en el aula es más rico y completo, por lo que recomiendan los programas tradicionales. Escoger también la opción mixta, puede ser una buena elección.

4.- ¿Qué criterios debo tener en cuenta para elegir un programa/institución? Debe escoger el posgrado que más se adapte a sus características personales, perfil, ambiciones y circunstancias, poniendo un punto de atención en el reconocimiento que el programa y el centro tengan. No obstante está condicionado por la capacidad de inversión de cada persona.

Tendremos en cuenta también otros aspectos tales como: objetivos del curso, flexibilidad de estudio, calidad de la enseñanza y prestigio del centro, profesorado, Networking, Relaciones internacionales, como algunos de los aspectos a tener en cuenta en tu análisis y que te ayudarán a completar tu mapa mental en la toma de decisión.

5.- ¿Qué metodología de enseñanza escojo? Debe tener un enfoque práctico, en el que cobra especial importancia el método del caso, muy extendido en los programas de gestión empresarial. El profesor selecciona un caso real de una empresa y los alumnos deben demostrar su capacidad analítica para juzgar su estrategia y decisiones, y preparar una exposición.

6.- ¿Incluye prácticas en empresas estos programas? Son un punto a favor para alumnos recién titulados. Algunos másteres dirigidos a recién titulados universitarios sin experiencia o a jóvenes con una corta trayectoria las ofrecen.

7.-Precio: Realizar un análisis entre el coste del programa, calidad y prospección de futuro, merece la pena. Según datos de la consultora de recursos humanos ICSA, la retribución de los jóvenes de 24 a 30 años con un posgrado es de 27.700 euros anuales, un 10% más que los licenciados, un 22% más que los diplomados y un 57% más que los titulados en Formación Profesional. Por lo tanto, invertir en un máster adecuado, en una institución de prestigio y con proyección internacional te ayudará a mejorar tu perfil profesional.

De profesional a emprendedor y empresario

Muchos jóvenes profesionales sueñan con el emprendimiento propio. Definamos este concepto como, crear y mantener vivo un nuevo negocio que funcione, cumpliendo las expectativas del plan que le dio origen. Como verán hay muchas variables a analizar. En principio un negocio, es una actividad que satisface a un segmento del mercado que está dispuesto a pagar por un determinado bien o servicio y dicho pago satisface la ecuación costo / beneficio de quien vende dicho bien o servicio. Los mismos pueden ser fabricados y provistos directamente por el que los vende, o no.

Por ejemplo, una agencia de turismo es un negocio dirigido a un segmento particular de mercado y todo lo que vende se lo compra a otros (hoteles, excursiones, viajes en avión, etc.), su “core business” o sea el corazón de actividad y el valor agregado propio por el cual los clientes van a comprar a dicha agencia – por ejemplo – es la muy buena integración de los componentes que arman una oferta de turismo y el nivel de atención y resolución de todos los temas en forma única por parte de la agencia sin pasarle todos estos inconvenientes al cliente final.

No tener claro muchos de los conceptos que componen un emprendimiento y el rol del emprendedor, es el principal motivo por el cual el 80% de los mismos mueren antes de los 5 años, sin haber cumplido el objetivo original que les dio nacimiento (el 40% muere en el primer año). Lo primero a tener muy claro es , “qué espero del emprendimiento”, bien puede ser:

a) que el objetivo sea poner en marcha un negocio que rinda los dividendos esperados en términos de rentabilidad, pero que no me ocupe tiempo personal para su atención. Ese es el rol de accionista inversor.

b) o además de ser el inversor, poner la jornada laboral propia en el emprendimiento, con lo cual además de invertir “se ha conseguido un trabajo”

Verse como empresario, es aceptar un rol totalmente diferente al emprendedor que hace los trabajos por él mismo. El emprendedor empresario (aunque nazca con un pequeño negocio), desde muy temprano va teniendo claro que su función y responsabilidad es “hacer crecer el negocio”, para lo cual debe ir diseñando y poniendo en marcha, estructuras en su organización, para que “otros” hagan el trabajo y su tiempo lo dedique a gestionar – hacia dentro de la organización – el cumplimiento de objetivos y la racionalidad de administración de recursos, y hacia afuera de la organización, el relacionamiento con el mercado, aliados estratégicos y detección de nuevas oportunidades a capitalizar por la empresa. En este caso, “otros profesionales” trabajarán para el empresario. Sigue leyendo