La coopetición como herramienta estratégica del nuevo managament

En una economía informada y conectada las organizaciones se han dado cuenta de que para continuar en el mapa tienen que colaborar y competir a la vez. Esto que describimos, colaborar y competir a la vez, es una nueva perspectiva de negocio que se denomina coo-petición.
La coopetición supone que las compañías diseñen estrategias de colaboración-competición creando el máximo valor en el mercado a partir de capitalizar las relaciones que éstas mantienen con sus competidores, proveedores, clientes y complementadores.

Estrategias de colaboración entre compañías las ha habido siempre. Se ha comprobado que por ellas mismas no son suficientes y que, para que sean efectivas, estas estrategias de colaboración tienen que incluir la competición y además deben ampliarse al resto de actores que configuran la cadena de valor del producto o servicio.

Si miramos atrás, veremos que las estrategias de colaboración que muchas compañías habían usado entre ellas para poder competir contra otras compañías más grandes, se solían conseguir a base de someter a rígidas reglas a todos los miembros del grupo.

El resultado de la unión alrededor de reglas rígidas restaba grados de libertad creativa a cada uno de los miembros haciendo el grupo mediocre en lugar de excelente, y restándole flexibilidad y agilidad.

Además, los miembros de la unión invertían todo su tiempo y energía en defenderse de las compañías contra las cuales se habían unido en lugar de invertirlo en pensar en nuevos escenarios donde la presencia de estas compañías más grandes no fuera relevante; o dónde directamente estas compañías no estuvieran. Sigue leyendo

Ética y empresa: Ahí te quiero ver

En una de sus Analectas (Libro II, Capítulo XXIV) Confucio afirma “Saber qué está bien y no hacerlo implica falta de coraje”. Dicho a inversa podríamos afirmar entonces que hacer el bien es de valientes y, en lógica consecuencia, es en sí mismo un valor.
No seré yo quien se aventure por ”jardines” filosóficos de los que no sabría salir, pero en una mínima incursión más descubro que el Ren, idea fundamental del confucianismo, es la virtud, expresada en la benevolencia, la lealtad, el respeto y la reciprocidad. …Y éste es, Confucio premonitorio, el marco en el que precisamente nos moveremos para entender qué es la Ética Empresarial.

La función de toda organización productiva, en formato Empresa, es satisfacer las necesidades y deseos de las personas en tanto que consumidores. Ambos son los protagonistas de eso que llamamos “mercado” que, por cierto, no entiende de ética ni nada similar. En realidad el sujeto de la ética es siempre y solo la persona; por tanto, la responsabilidad que en este terreno tienen las empresas es con las personas que forman el mercado. Vista así, lejos de abstracciones, quizá sería más sencillo asumirla como parte de toda estrategia empresarial que se precie de ser completa, de forma equivalente a como las empresas entienden, por ejemplo, el reparto de beneficios que al final siempre tienen nombre y apellidos. Sigue leyendo

Valor de la colaboración en el éxito organizacional

La vida de las organizaciones y los estilos de liderazgo están profundamente marcados por nuestras tendencias evolutivas. Un distinguido biólogo, E.O. Wilson, sostiene que a través de la selección natural -y esto es muy importante para nuestra vida organizativa-, los humanos tenemos dos instintos determinados genéticamente: uno es individualista y egoísta y el otro colaborador y altruista.

Walter Isaacson, reconocido periodista y escritor estadounidense, cuenta en la biografía de Steve Jobs cómo planteó él su visión sobre lo que se necesita para activar los genes altruistas en una organización y para crear un gran equipo colaborador, una idea que cuestiona las visiones populares del liderazgo. Parece que Jobs desarrolló una filosofía del management que sintetiza instintos egoístas y altruistas.
Es muy probable que exista una gran variación de la fuerza relativa de los genes altruistas y los egoístas en las personas. Algunas son más altruistas y ayudan más a los demás, otras son extremadamente individualistas. Pero las burocracias modernas están estructuradas con el supuesto de que a las personas les motiva mucho más el interés propio. Se enseña a los directivos que si se diseñan bien los roles y procesos, el desempeño de cada persona se combinará con el de otras para generar el producto deseado. Sigue leyendo

Los 8 libros de negocios que todo jefe tiene que leer, según el presidente de Amazon

Amazon celebra su 20 aniversario. Su fundador y presidente, Jeff Bezos, aunque polémico sigue manteniendo su éxito. Estos son los 8 libros que recomienda el lider de Amazon.

Triunfar como Jeff Bezos significa poseer una fortuna estimada en 34,8 millones de dólares, ser el presidente de una empresa que factura otros 90 millones al año, contar con 165.000 empleados y celebrar 20 años en el mercado.

Pero también significa dar algún que otro paso en falso, como las dudosas condiciones de trabajo de sus empleados o haber sido nombrado el “peor jefe del mundo” en 2014. Por ello, resulta interesante conocer qué le gusta en el mundo financiero al jefe de Amazon. Sus ideas empresariales pueden encontrarse en alguna de las recomendaciones literarias del presidente que ha recogido T3N.

1. Good to Great. ¿por qué algunas empresas dan el salto… y otras no?, de Jim Collins
En su primer libro, Jim Collins declaró que las empresas que salen adelante a largo plazo son las que tienen “un ADN exitoso. En este volumen, el autor presenta algunas recetas empresariales para conseguir ese ADN. Sigue leyendo

Valor compartido. Creando valor económico y social en las organizaciones

¿Qué es valor compartido?

El concepto de Valor Compartido según Michael P. (Porter & Kramer, 2011) se puede definir como:

“Las políticas y las prácticas operacionales que mejoran la competitividad de una empresa a la vez que ayudan a mejorar las condiciones económicas y sociales en las comunidades donde opera”.

La creación de valor compartido se enfoca en identificar y expandir las conexiones entre los progresos económico y social.

El concepto de valor compartido, reconoce que las necesidades sociales, no sólo las necesidades económicas convencionales, definir los mercados. También reconoce que daños sociales o debilidades crear frecuentemente los costos internos de las empresas, tales como derroche de energía o materias primas, costosos accidentes, y la necesidad de capacitación de recuperación para compensar las deficiencias en la educación. Y perjudica a la sociedad y no necesariamente aumentar los costos para las empresas, en la medida que puedan innovar a través del uso de nuevas tecnologías, los métodos de funcionamiento y en los enfoques de gestión, y como consecuencia, a aumentar su productividad y ampliar sus mercados.
¿Cómo se creamos valor compartido?

Las empresas pueden crear valor económico creando valor social. Existen tres formas diferentes de hacerlo: reformulando productos y mercados, redefiniendo la productividad en la cadena de valor y construyendo clusters de apoyo para el sector en torno a las instalaciones de la empresa. Sigue leyendo

Así piensan los ‘ganadores’

Todo el mundo quiere saber qué tienen aquellas personas extraordinarias; aquellas que consiguen resultados que a nosotros también nos gustaría conseguir. Si uno les observa, estudia y analiza, puede encontrar muchas pistas interesantes que son indicativas de lo que se debe y no debe hacer. Aquí van algunas de esas pistas que te pueden ser útiles:
1.- Piensan en grande

Saben que no existen los límites, sólo las limitaciones, que no son sino creencias mentales incrustadas en nuestro inconsciente producto del entorno en el que nos hemos desarrollado. La frontera que separa lo posible de lo imposible es una simple creación de la mente. Lo único que está entre tu meta y tú, es la historia que te sigues contando a ti mismo de por qué no puedes lograrla.

2.- Parten con una estrategia de salida

Tienen un sentido claro de dirección, lo que les permite concentrar todas las energías hacia ese lugar, sin desperdiciar tiempo y recursos, con personas, situaciones o decisiones que no suman. Dicho de otra manera: o vemos el final del camino (sabemos hacia dónde vamos) o nos dejamos llevar por los acontecimientos (a donde ellos quieran llevarnos). Sigue leyendo

Economía emocional y experiencia de compra

Los métodos tradicionales de marketing son cada vez menos eficaces, los consumidores exigen opciones cada vez más personalizadas y la necesidad de generar ofertas comerciales más socialmente justificadas está creciendo fuerte y sostenidamente.

Este modelo da lugar a nuevos problemas en el ámbito de la creación de valor. Los gerentes se deben enfrentar con cuestiones sociales cargadas emocionalmente y no cuentan con un conjunto de instrumentos aptos para enfrentar estos nuevos escenarios; además las compañías no tienen ninguna experiencia con estos nuevos tipos de problemas y no existe en las instituciones de educación empresarial una currícula que capacite sobre cómo enfrentar estas dificultades. La creciente relación entre “market share – participación de mercado” y “heart share – participación en el corazón”, obliga a las empresas a tener una visión compartida: focalizarse simultáneamente en la información y en la imaginación y en la razón y en la emoción. El agregado del componente emocional amplía el alcance de la competencia. Términos tales como “Economía Experiencial” o “Economía Emocional” deben considerarse en este contexto.
La creación de valor desde una perspectiva histórica

Trataremos de explorar los cambios en la creación de valor de la sociedad y analizaremos los mecanismos que subyacen a estos cambios. Hasta hace poco, el concepto de creación de valor fue interpretado únicamente en términos financieros. Hasta 1750, la agricultura era el único sector encargado de la creación de valor en la sociedad. La mayoría de la población ocupada – en ese momento, un 90% – operaba en el sector agrícola, es decir, en la “economía agrícola”, hoy ese porcentaje ha decrecido a un 5% en Europa y menos de un 3% en Estados Unidos. Durante el período de la Revolución Industrial, la mayoría de la población ocupada trabajaba en la industria (40% en su pico). En la actualidad, el proceso de automatización ha reducido esta tasa al 15%. En nuestros días el 80% de la población empleada se desempeña en el sector de los servicios y, en consecuencia, hablamos de una economía de servicios. Dada la evolución reciente de la automatización de los servicios llevada al extremo en todos los frentes, sin duda, se ha llegado ya a la culminación de esta economía. Sigue leyendo