La familia, primera escuela de valores

1. La familia está llamada por naturaleza a ser la primera formadora de valores en los hijos. Todo parte del propósito fundamental de los padres que les compromete con la felicidad de los hijos a darle lo mejor de sí mismos, sus propios valores. Por eso no es extraño que los propongan a sus hijos, primero con el ejemplo, para que ellos los practiquen e incorporen a su vida en forma de hábitos estables.

2. Los padres ejercen con sus hijos lo que podríamos denominar un “liderazgo artesanal”, en el sentido de que cada uno de los hijos representa una tarea única, lo más parecido a una obra de arte que se trabaja singularmente y que se podrá concluir en la medida en que cada uno de ellos aprenda a navegar en la vida por sí mismo.

3. Los padres quieren que sus hijos crezcan sanos y saludables y que puedan disponer de ciertos medios materiales para su vida y que sepan usar bien su libertad. Pero, sobre todo, que posean ciertos valores morales y espirituales que les permitan ser personas verdaderamente felices, que lleven la felicidad a otros y que sean buenos ciudadanos. Sigue leyendo

Ética y empresa: Ahí te quiero ver

En una de sus Analectas (Libro II, Capítulo XXIV) Confucio afirma “Saber qué está bien y no hacerlo implica falta de coraje”. Dicho a inversa podríamos afirmar entonces que hacer el bien es de valientes y, en lógica consecuencia, es en sí mismo un valor.
No seré yo quien se aventure por ”jardines” filosóficos de los que no sabría salir, pero en una mínima incursión más descubro que el Ren, idea fundamental del confucianismo, es la virtud, expresada en la benevolencia, la lealtad, el respeto y la reciprocidad. …Y éste es, Confucio premonitorio, el marco en el que precisamente nos moveremos para entender qué es la Ética Empresarial.

La función de toda organización productiva, en formato Empresa, es satisfacer las necesidades y deseos de las personas en tanto que consumidores. Ambos son los protagonistas de eso que llamamos “mercado” que, por cierto, no entiende de ética ni nada similar. En realidad el sujeto de la ética es siempre y solo la persona; por tanto, la responsabilidad que en este terreno tienen las empresas es con las personas que forman el mercado. Vista así, lejos de abstracciones, quizá sería más sencillo asumirla como parte de toda estrategia empresarial que se precie de ser completa, de forma equivalente a como las empresas entienden, por ejemplo, el reparto de beneficios que al final siempre tienen nombre y apellidos. Sigue leyendo

Los valores se traen de casa

urcelayEscrito por Jaime Urcelay, Profesor de ISEAD

La preocupación por la crisis de valores en nuestra sociedad es algo ampliamente compartido. Existe, en efecto, un deseo común de que los comportamientos éticos marquen nuestras relaciones en todos los ámbitos: en la política, en la economía, en las relaciones vecinales, en el trabajo, en la escuela, en los medios de comunicación, en las relaciones comerciales, en la atención de los más débiles y vulnerables de nuestra sociedad…

El desarrollo humano y social resulta muy difícil sin valores y sin los comportamientos concretos y personales a través de los cuales se expresan. Lo hemos visto a propósito de la brutal crisis económica y financiera, de la que apenas estamos saliendo. Leyes, reglamentos, jueces, policías, controles… pueden ser un remedio excepcional, pero todos sabemos por experiencia que la mejor forma de ordenar nuestra convivencia y buscar el Bien Común es a través de la generalización de los comportamientos justos, sinceros, honestos, respetuosos, generosos, responsables… libremente asumidos por cada uno de nosotros. Es decir, a través de eso que llamamos virtudes. Sin ellas es casi imposible vivir desde la confianza como principal motor social. Sigue leyendo

Las 20 propuestas de la economía del bien común de Christian Felber

Hace algunos meses que escribí un post sobre la Economía del Bien Común, un nuevo modelo de economía alternativa propuesto por Christian Felber. Ahora, lo retomo en mi investigación para el libro la Revolución de la Felicidad y os presento sus 20 puntos centrales:

1. La economía del bien común se basa en los mismos valores que hacen florecer nuestras relaciones: confianza, cooperación, aprecio, democracia, solidaridad. Según recientes investigaciones científicas conseguir buenas relaciones es la mayor fuente de motivación y felicidad de los seres humanos.

2. El marco legal económico experimenta un giro radical, cambiando las reglas del juego de afán de lucro y competencia por cooperación y contribución al bien común: Empresas que practican la cooperación serán recompensados. En cambio, el comportamiento competitivo conlleva desventajas.

3. El éxito económico no es medido por indicatores monetarios como el beneficio financiero o el BIP, sino con el balance del bien común (a nivel de empresas) y el producto del bien común (a nivel de sistema). El balance del bien común se convierte en el balance principal de todas las empresas. Cuanto más social, ecológica, democrática y solidaria sea la actividad, mejores serán los resultados del balance del bien común alcanzados. Mejorando los resultados del balance del bien común de las empresas en una economía nacional, mejorará el producto del bien común. Sigue leyendo

La dirección por valores (DPV)

La DPV no es un discurso ético. Es una filosofía de la dirección por liderazgo. Eso quiere decir que trabaja sobre la integridad en la persona y en la organización. La DPV se basa en la participación, a través de equipos inteligentes de trabajo que construyen redes interactivas, que utilizan bases comunes de datos, a las que aportan y de las que reciben y que forman un entramado eficiente de relaciones interpersonales.

El núcleo central de esta filosofía es hacer de la empresa un sistema integrado de valores que se consigue no por una declaración de principios a propósito de la planeación estratégica sino por un proceso de construcción que lleva tiempo, pero que parte de la decisión de los directivos de dar a los valores un soporte real en el desarrollo empresarial y vincularlos con los aspectos centrales de la empresa: técnicos, administrativos, financieros, de producción, ventas, servicio, control de calidad, etc.

En la visión antigua de la empresa contaba básicamente el capital económico, el patrimonio representado en bienes o en dinero. En la visión actual cuenta mucho el capital intelectual –humano: el saber acumulado de la persona, y estructural: el saber acumulado de la empresa–, tanto o más que el dinero.

El conocimiento y la información son el nuevo nombre del capital: una empresa vale lo que vale el conocimiento y los valores de su gente. El conocimiento y los valores encarnados por las personas son el recurso más productivo de una organización.

Eso es lo que confiere cultura a una empresa: el conocimiento y los valores compartidos, estimulados, participados, gestionados, practicados e incrementados continuamente. Lo que los incrementa es el sistema informal, espontáneo, la libertad que los expande, crea espacios, decide bien, obra transparentemente, es innovadora y solidaria (comprometida). Y la disciplina del trabajo como la más poderosa fuente de realización personal, visto de modo subjetivo (crecimiento personal) y objetivo (resultados cuantificables y cualificables), o si se quiere entendido como productivo y formativo, que busca el tener para el ser, para vivir en un contexto de valores humanos positivos. Sigue leyendo

Los valores como herramientas gerenciales

Los valores, como herramientas o enfoques gerenciales, han venido ocupando un lugar cada vez más relevante en las teorías y prácticas de la administración en los últimos años. Athos y Pascale definen los valores corporativos como “reglas o pautas mediante las cuales una compañía exhorta a sus miembros a tener comportamientos consistentes con su sentido de existencia (orden, seguridad y desarrollo). Son propósitos supremos a los cuales la organización y sus miembros deben dedicar toda su energía”.

Entre las razones que fundamentan la necesidad de otorgarle una importancia relevante a los valores en el plano gerencial se señalan las siguientes:

Los valores son los impulsores principales de la actuación de las personas y las organizaciones, son los que otorgan cohesión y sentido de pertenencia y establecen compromisos éticos, entre sus miembros, y de la organización con sus clientes y socios. (Tom Peters).
Los modelos de gestión vigentes hasta los años ochenta ya no responden a las nuevas necesidades. La orientación al cliente, las nuevas tecnologías y la inclusión de valores y principios éticos habrán de ser los nuevos puntos de referencia. Ello significa que valores ya existentes a escala personal deben adquirir una nueva dimensión, cuando son aplicados a la actividad de la empresa. (Dolan-García).
Nada es más importante que la visión y los valores para determinar lo que sucede en una compañía. Ellos constituyen la base para todas las demás aptitudes y prácticas. (Steiner).
Una visión sin valores se asemeja a un viaje sin un mapa de ruta. (Linbeck).
Los valores y creencias son el elemento más importante de los tres componentes de la visión (valores, objetivos y metas) en una organización, sugieren pautas de acción sobre como actuar e interactuar para lograr lo que desean. (Quigley). Sigue leyendo

10 Principios de buenas comunicaciones corporativas internas

Estos principios tienen como punto de partida que los líderes de la empresaestán convencidos de que los clientes internos (empleados y proveedores) merecen la misma calidad de atención que se les pide dar a los clientes externos.El fruto de la consistencia en esta convicción es que se fortalece el liderazgo y su legitimidad, porque se fortalece su “autoridad moral”para exigir lo que da. En la práctica esto se traduce en un liderazgo con mucha más capacidad de influir positivamente en su gente.Así pues, con este punto de partida, las comunicaciones corporativas tienen un marco coherente de funcionamiento, el cual puede ser muy eficaz cuando se toman en cuenta los siguientes principios:

1. Los principales responsables de la calidad de la atención de los clientes internos son los líderes, a través de todas sus acciones de comunicación cotidiana, explícitas e implícitas.

2. Los empleados no llegan a la empresa con un claro sentido de pertenencia y compromiso con la misma. Estas actitudes se cultivan con un lidrazgo servidor que modela los valores de la organización.

3. La comunicación interna juega un rol esencial para consolidar, transmitir y compartir los valores corporativos, cumplir la misión y alcanzar la visión planteada hacia el futuro.

4. La perspectiva más eficaz de las comunicaciones internas es la del mercadeo de ideas y valores, y no la de simple transmisión de información o instrucciones. Cada gesto corporativo significa más cuando es mercadeado con táctica.

5. Para influir mejor en los empleados, hay que conocerlos como personas y segmentar las comunicaciones según sus posiciones, funciones, necesidades, intereses y expectativas.

6. Hay que conocer y valorar la percepción del cliente interno sobre lo que hace la empresa y lo que de ella recibe. No sólo sobre la compensación salarial, sino también emocional. Sigue leyendo